sábado, 29 de abril de 2017

Marchando un Pleno de Honores…

Ayer, el Ayuntamiento de Gijón abría sus puertas de par en par para celebrar el Pleno Extraordinario de Honores y Distinciones de la Villa, mediante el cual se reconoce la trayectoria personal y profesional de personas e instituciones que, gracias a su esfuerzo, trabajo, méritos, y generosidad, dan brillo y esplendor a la Villa de Jovellanos.

Todas las Medallas de Plata fueron concedidas por unanimidad. Y es que cuando se propone a una persona o entidad para un galardón semejante, las ideologías y los credos políticos deben quedar al margen y prevalecer los méritos del premiado. Sin embargo, la Medalla de Oro, vino con cierto aroma populista arcaico, cuya única notoriedad era llamar la atención y buscar un titular de prensa. Sendos grupos políticos de los que, como diría el ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, no quiero acordarme, pusieron su nota de color con su voto de abstención originando una aprobación por mayoría, en vez de por unanimidad, como debió aprobarse.

Si en ese momento en el Salón de Plenos, hubiera estado don Álvaro Figueroa y Torres Mendieta no hubiera por menos que explotado diciendo: «¡Joder, qué tropa!».

A ver si se enteran de una vez que una cosa son los dimes y diretes políticos y otra completamente distinta son los consensos institucionales: hoy cedo yo, mañana cedo, y así sucesivamente… pero como esto no me gusta, lo veto resulta cuando menos pueblerino. Y en política institucional sabe a rancio.  

Las decisiones instituciones no marchan en el mismo vagón que las decisiones políticas. Son vagones diferentes porque una decisión institucional está por encima de las decisiones políticas y, evidentemente, de las ideológicas. Y aquel partido político que no entienda que la institución está por encima de las ideologías políticas no sólo ha equivocado su lugar, sino que debe coger la maleta y dejar su escaño de inmediato por respeto a la ciudadanía y a la propia institución. Como diría Rafa Hernando, los sainetes, o el circo, ya están pasados de moda. Ante una decisión institucional como son los Honores y Distinciones de una ciudad, el consenso debe ser absoluto porque los candidatos a recibir tales galardones poseen méritos y curriculum suficientes para estar muy por encima de los dimes y diretes políticos.


En política hay que saber estar sin necesidad de recrear un patio de colegio continuamente, y máxime cuando está en juego la imagen de la institución. Quien asume una concejalía, un escaño en un parlamento, o cualquier otro cargo público tiene que tener esto muy clarito. La imagen institucional de la institución (valga la redundancia) a la que representa es sagrada y está muy por encima de encima de diatribas, charangas políticas, y demás parvularios que algunos quieran escenificar exclusivamente por ocupar titulares en prensa. Así no se hace política. Nunca. 

sábado, 22 de abril de 2017

Dia del Libro

El pasado jueves el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares volvió a vestir sus mejores galas para celebrar la fiesta del libro por excelencia: la entrega del Premio Cervantes, que en esta edición recayó en la figura de Eduardo Mendoza.

Pero dejando aparcado el panorama protocolario de ese acto, que es importante y para nada desdeñable, el Dia del Libro es un buen momento para hacer una reflexión profunda sobre un sector que se encuentra en una eclosión absoluta derivada de diversos factores. Además de la sudorosa crisis económica, que es como el tonto del pueblo al que se culpa de todo, la explosión digital con la irrupción del libro digital ha revolucionado todo el sector y lo bueno es que ha venido para quedarse.

Pero no perdamos de vista varios detalles. El sector del libro genera en nuestro país, el 0,9 % del PIB, y supone casi cincuenta mil empleos. Una cifra nada despreciable desde el punto de vista financiero. Pero veamos unas cifras más concretas, que nos darán una visión más real del sector. España es la cuarta potencia mundial editorial con mayor número de novedades anuales; y el quinto país europeo con mayor disponibilidad de títulos.

Sigamos sumergiéndonos. El año pasado se registraron en el ISBN ochenta y seis mil títulos. En nuestro país disponemos de más de cinco mil bibliotecas. Y el índice de lectura se encuentra en el 62%. Somos el país de la UE con mayor número de punto de venta de libros. Las casi cuatro mil librerías que tenemos en nuestras comunidades autónomas generan un gasto de casi ochocientos millones de €. El volumen de ventas del sector asciende a casi tres mil millones. Estas cifras hablan por sí solas y ponen los pelos de punta. Como se ve, el sector del libro es un sector que bulle, es un conglomerado que merece respeto, consideración, y, sobre todo, que sus petición sean escuchadas y, en la medida de lo posibles atendidas. ¡Ojo a miles de personas dando cera a la vez en diferentes redes sociales, en sus blog, y en sus portales web! Pueden hacer mucho daño. El sector del libro es toda una revolución compuesta de varios ingredientes que, obviamente han parido su correspondiente padre y madre, pero en el fondo y en la forma, autores, editores, libreros, distribuidores, ilustradores, maquetadores, y demás fauna sufren la misma pandemia y, antes o después, no quedará otra que enterrar el hacha de guerra y sumar fuerzas. Eso sí, el ego jadeante y cáustico del que algunos hacen gala tendrán que deshacerse de él, porque si no, él se deshará de ellos mismos. Esa baba asquerosa que algunos derraman creyéndose los reyes del mambo ya no sirve. Antes bien, es la certificación que les consolida como catedráticos eméritos del palanganeo mugriento. Ya está bien de tanta estupidez crónica. Ya lo decía mi madre: «Ni soy tan bueno como yo me creo, ni tan malo como dicen mis enemigos». El problema es que muchas veces la crueldad se antepone a la bondad.

El sector del libro está en plena revolución digital. Grandes marcas han impuesto su ley y no queda otra que subirse a ese tren o perder la oportunidad que ofrece la gran revolución digital y tecnológica. Y en este sentido los grandes grupos editoriales sí han recogido el mensaje, y han hecho los deberes. Antes decíamos que quien no aparecía en prensa, no existía. Hoy, quien no está en redes sociales, no existe. Las redes sociales, el mundo digital está haciendo un gran trabajo en favor del mundo del libro, pero ese trabajo hay que hacerlo bien. En el mundo digital no vale todo, y esto también ha dado lugar a nuevos escenarios en donde «el todo vale» está a la orden del día, y eso tampoco puede ser. El mundo digital vulnera muchas veces los derechos más elementales del creador literario y, además, como dice una gijonesa mágica, escritora, sportinguista, crohniana, y abuela de profesión y devoción, «se juega con los sentimientos, las ilusiones, y el dinero de los autores».

El Dia del Libro es un buen momento para reflexionar sobre el sector, sobre el presente y el futuro. Quizás también sea un buen momento para dar un tirón de orejas a las diferentes Administraciones Públicas para que se acuerden más de este sector que, de una forma u otra, aporta su granito de arena a la riqueza del país, y no sólo económica, sino también cultural y social, porque la lectura es una herramienta imprescindible para las generaciones presentes y venideras.


No consiste todo en realizar una campaña de una semana o quince dias promocionando al sector. ¿Y el resto del sector? ¿Qué tal si cada mes dedicamos un dia al sector y promocionamos la lectura? ¿Qué tal si damos un buen escarmiento legal a aquel que plagie un libro? ¿Qué tal si equiparamos el IVA del libro en papel con el libro digital? Éstas y otras similares me gustaría que algún responsable del Ministerio pudiera responderlas con total libertad y confianza. Mientras llega ese momento, si es que llega, sólo me queda una cosa. ¡Feliz Dia del Libro!

sábado, 15 de abril de 2017

¡Capitán: mande firmes!

Esta frase pasará a la historia de la política española por haberla pronunciado la primera mujer que accedió al cargo de Ministra de Defensa. Una mujer embarazada que pasó revista a las tropas y que rompió moldes en la milicia con esa otra frase también referida a los ejércitos: «cuanto más se les conoce, más se les quiere».

Carma Chacón se ha marchado abruptamente, en soledad, tan pronto, tan joven… con tantas cosas por hacer todavía. Pero las cardiopatías son traicioneras; no avisan, no dan pistas. Únicamente sentencian. Y decretan para siempre. Como ella misma lo llamaba, ahora todas las miradas se centran en Miquelete que, con apenas nueve años, se estará bañando en un mar de dudas, de incertidumbres y de lágrimas, y por qué al volver su madre de Miami no la volverá a ver jamás. La vida se escribe en reglones torcidos. Siempre, y de manera injusta.

Si una imagen vale más que mil palabras, la imagen de estos días ha sido la de cuatro mujeres, (Susana Diaz, Soraya Sáez, Cristina Cifuentes e Inés Arrimadas) en la sede del PSOE ante los medios de comunicación haciendo auténticos esfuerzos por no llorar ante la pérdida de una amiga. Como decía la propia vicepresidenta del Gobierno, «nos unía una amistad, nos unía una generación, que nos ha abierto mutuamente muchas puertas con independencia de las ideologías». A eso se le llama política. Lo demás son sucedáneos escritos con la pluma del egoísmo y la hipocresía más recalcitrantes.

Cuando desaparece una política de la talla de Carma Chacón y por su capilla ardiente desfilan todos los miembros de un Ejecutivo  siendo de un partido político totalmente opuesto, y todos los líderes políticos (al menos aquellos que tienen la cabeza sobre los hombros) que, por encima de las ideologías entienden que existen políticos de verdad con ganas de construir, y otros con ganas de destruir, piensas que quien marcha ha hecho algo grande para este país.

Carma Chacón puso los pilares de igualdad, modernidad, identidad y mil cosas más dentro de las Fuerzas Armadas. Y hoy, a nadie le extraña que en la cúpula militar o en la Guardia Civil nos encontremos con una mujer que en su uniforme lleve las estrellas de teniente coronel o incluso de coronel. La primera piedra la puso ella misma cuando la entonces Ministra se presentó en el acto de la Pascua Militar desafianza el férreo protocolo con un esmoquin negro y generó una gran polémica. Hoy, aquella foto es un símbolo que se ha quedado grabado en la retina de millones de españolas. Pero Carma era una mujer sabia e intuía que aquel vestuario levantaría polémica. «Me aseguré de que el traje para la Pascua Militar fuera el adecuado», afirmó al respecto.

Así era esta mujer que, con su adiós tan sobrecogedor, ha logrado amansar las turbulentas aguas que se mecían en Ferraz y, sobre todo aglutinar a toda la clase política española. Vamos, todo un ejemplo. Se le recordará. Se le echará de menos. Aunque las hojas de calendario pasen inexorablemente, su sombra y su legado, ahí quedará. Que alguno tome nota de cómo se hacen las cosas por encima de las ideologías.


La imagen de las cuatro políticas intentando mantener el tipo frente a los medios y aguantando la lágrima frente a la amiga que se va es un ejemplo de la buena política. De esa que tanta falta nos hace en España. A ver si cunde el ejemplo sin necesidad de capilla ardiente alguna. 

sábado, 8 de abril de 2017

Pamplona

El fin de semana pasada asistí en la Clinica Universidad de Navarra al XIII Congreso de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud; o sea, de periodistas especializados en salud y sector sanitario. Era la primera vez que iba, y me vine con la maleta repleta de amistades, aprendizaje de cómo organizar bien un buen un evento cuando no hay escasez de recursos, y sobre todo un conocimiento muy exhaustivo de cómo está el sector. Además, de varias conclusiones fundamentales.

En primer lugar quiero poner en valor todo lo que encierra la Clinica Universidad de Navarra, junto a la Universidad del mismo nombre: calidad, experiencia en la educación y en el trabajo, y, sobre todo, una dilatada trayectoria en investigación biomédica. No en vano, más 400 ensayos clínicos en marchan en la actualidad avalan una trayectoria más que destacada en el sector de la salud.

Pero en el sector del periodismo también me traigo varias aportaciones importantes. La primera, el sector de la comunicación tenemos que visibilizar y priorizar a los pacientes porque ellos pueden ser la mejor expresión para exteriorizar aquello que el periodismo debe llevar a las redacciones. La información que trasladen los pacientes a los pacientes es tan valiosa o más que la información de los profesionales sanitarios o los profesionales de la medicina. Los pacientes han venido para quedarse.

Si nos centramos en el sector, vemos que es un sector convulso, que se está adaptando a nuevo formato que viene impuesto inexorablemente por el mundo digital y social media. Cada vez resulta más urgente que el comunicador sea digital y use todas las herramientas digitales para trasladar la información de forma veraz, rápida y puntual. Y esto viene implícitamente ligado a otro problema cada vez más arraigado al sector: el intrusismo y la falta de profesionalidad. Si en todas las profesiones se requiere un código ético, el periodista sanitario debe aplicarlo más y mejor porque la información que trasmite mucha vez se transforma en sentimientos y esperanzas. U comunicador, jamás debe manipular y mucho menos jugar con los sentimientos, ilusiones y esperanza de las personas, máxime, cuando éstas se refieren a la salud.


En resumen, el domingo cuando regrese a la estación de Pamplona era imposible acarrear la maleta. El iphone echaba humo. Y mi compromiso con ANIS estáaba firmado y sellado. Ese fin de semana fue el principio de una historia que no tiene fronteras, como tampoco lo tiene el periodismo cuando se hace con rigor, profesionalidad, y seriedad. Vamos, como cualquier profesional de los que conocí personalmente en Pamplona y anudamos la amistad que ya teníamos las por redes sociales. Lo que las redes sociales unió. Pamplona lo refrendó. 

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