sábado, 25 de marzo de 2017

Candidatos, baronesas, y cadáveres en La Caja Mágica

Por Ferraz bajan las aguas revueltas. Ni uno, ni dos, serán tres… y no precisamente las hijas de Elena, sino los posibles candidatos a primarias para ocupar el puesto de Secretario General del partido y candidato a la Presidencia del Gobierno de España.

Lo que sucede es que de los 3 sólo dos, y si me apuran uno (o una, mejor dicho) tiene posibilidades de llevarse tan codiciado tesoro. Todos sabemos quién pasará sin pena ni gloria, aunque haya revolucionado a la militancia. En una ocasión, Ana María Matute dijo que la vida era muy sabía y siempre pasaba factura, y nunca se quedaba con nada. Si esa frase siempre es acertadísima, en esta ocasión, más todavía. Las tropelías cometidas por cierto personajillo son más que evidentes: creyéndose alto, guapo, con porte y estilo, creía que iba a arrasar, y que a los barones los iba a controlar. Lo que desconocía, y tampoco fue capaz de controlar, es que no hay dos películas que terminen igual. Él creía que la suya iba a tener un final feliz, y ya se veía con complejo de Cesar Augusto, pero realmente en lo que se convirtió fue en Nerón, y el mismo, voluntaria o involuntaria prendió la mecha que hizo arde su casa, y con las llamas, su carrera política.  

Es evidente quien va a ocupar el trono, aunque pase la mayor parte del tiempo en el AVE, yendo y viniendo a Sevilla.

España necesita una regeneración política alejada por completo de los populismos baratos, con olor a fritanga y fanfarria que ya sabemos en qué dirección miran.


Pero se necesita que los partidos constitucionalistas sean partidos unidos, consolidados, firmes, y sobre todo, unidos, en los grandes problemas del Estado, y de la Unión. Las siglas políticas son una cosa, pero la unidad de los partidos ante los grandes desafíos actuales es otra muy distinta. Ahí no caben fisuras ni tonterías, ni está nueva política falsa y de postureo populista, con olor rancio que algunos están llevando. 

Ojalá esta fin de semana en La Caja Mágica de Madrid se reconstruya quien se tenga que reconstruir porque España les necesita dentro de la mesura, el orden, el constitucionalismo, y la ley. Ellos saben que se les necesita, y ha llegado el momento de que alguien coja hijo y aguja definitivamente, pero desde estos valores. Lo que carecía de decencia, de respeto, y de seriedad era lo que estaba ocurriendo en la época del emperador Nerón de Ferraz (eso sí, supongo que se creía más alto y guapo que el propio Nerón Claudio César Augusto Germánico). ¿Para qué le ha servido? Para cavarse su propia tumba. 

sábado, 11 de marzo de 2017

El movimiento se demuestra andando…

Más de diez años navegando en las oscuras aguas literarias, te permiten tener una perspectiva mucho más amplia de lo que algunos creen e incluso pueden imaginar. Este sector, el de los escritores, es peor que los alrededores de «Las 3000 viviendas» de Sevilla, «La Cañada Real» de Madrid o «Palma Palmilla» en Málaga.
Dicho de otro modo, lo diré claro para que me entienda todo hijo de vecino. En esta jungla te tropiezas desde muertos de hambre, con una mano delante y otra detrás que han autoeditado tarde, mal y nunca un libro mal redactado, que no dice nada ni siquiera en la portada, peor editado, y sin corrección alguna y cuyo autor se cree el rey de mambo, con un ego superlativo y baboso que no le cabe en el cuerpo.  Estamos ante una fauna babosa por naturaleza. Por lo general utilizan el «yo, me, mí, conmigo», y el resto de la Humanidad no existe para ellos. Son mezquinos. Van buscando la gloria, y lo único que se tropezarán es con un golpe de bruces en el suelo seguido de un buen jarro de agua helada vertida por la nuca para intentar que despierten de su estúpido letargo. En el fondo, son felices porque como dice el Premio Nobel, Mario Vargas Llosa «sólo un idiota puede ser totalmente feliz»,
Si sigo mirando a mi alrededor también me tropiezo con quien ha autoeditado pero conoce muy bien el terreno que pisa. Es plenamente consciente que si no camina despacio y atento, puede tropezar en cualquier momento en un lodazal de barro y fango que puede arrastrarlo hasta el mismísimo légamo literario. Por lo general, suele dejarse ver menos, entre otros motivos, porque los primeros son los que más cunden y más dejan escurrir sus babas, sus egos, y notoriedad ególatra.
Esta segunda especie suele ser un poco más humilde, más sencilla, más culta, y sin grandes aspiraciones literarias, que escribe sencillamente, porque le gusta escribe, pero sin ánimo alguno de llegar a lograr éxitos y dádivas divinas. Y si me apuran sin ánimo a buscar quien recompense su silencioso trabajo creativo con la edición de su producción. Suele ser tipo más cercanos, con los que puedes hablar, compartir, charlar, y hasta discutir, que acabas confluyendo y haciendo amistades.
Y, finalmente, hay otro grupo muy numeroso de autores reconocidos, que tienen una trayectoria y carrera literaria consumada. Son un buen puñado de hombres y mujeres, (aunque no muchos) que han hecho del oficio de escribir su modus vivendi. Son escritores que, con varios títulos a sus espaldas en el mercado editorial, tienen su nicho de mercado y, en ocasiones con premios literarios, su vida gira en torno a la literatura. Pero en este burdel también hay de todo: desde el autor que se cree Don Vito Corleone hasta catedráticos de universidad comprometidos, serios, y honestos, que ayudan a quienes están empezando, siendo conscientes de la dificultad real de cualquier comienzo en la vida; especialmente en un sector como el literario, en el que, además de ego, hay una caterva inmensa de cuatreros dispuestos a dejar cadáveres en el camino, con tal de que prevalezca su ego personal y evitando a toda cosa ayudar a nadie si no es cambio de algo.

El movimiento se demuestra andando, tanto en el sector de los noveles que diría Sánchez Dragó, como en el prostíbulo de arriba, en donde las puñaladas no se dan con navajas de mi tierra, sino en eventos organizados en hoteles de cinco estrellas. Que nadie se llame a engaño. La experiencia es un grado. Aquí especialmente.  

sábado, 4 de marzo de 2017

Mangarrianes gestionando...

De vez en cuando conviene revisar nuestro rico y variado refranero español. Nos vendría muy bien una relectura continúa. Y si además, lo ponemos en práctica, mejor nos iria en todos los aspectos de la vida. Dentro de sus ricos y variados contenidos, nos tropezamos con un muy sabio refrán que reza así: «Zapatero, a tus zapatos». Dicho de otro modo, en lenguaje para que lo entiendan los tontos, cada hijo de vecino sólo y exclusivamente debe actuar, trabajar, intervenir, o mangonear en aquellas áreas o en aquellos territorios que realmente domina, está formado y tiene experiencia y habilidades suficientes y probadas en la materia. En caso contrario, nos tropezamos con una caterva de mangarrianes gestionando, que diría Antonio Alcantara, que nos puede conducir al caos y a una tormenta de problemas cuyas consecuencias resultan imprevisibles.
Esto es muy frecuente en el Tercer Sector, y, especialmente, en asociaciones de pacientes que pretenden gestionar la comunicación desde la voluntad. Gravísimo error. La gestión de la comunicación de una empresa, de un partido político, de una entidad sin ánimo de lucro, de una fundación... de cualquier entidad hay que gestionarla siempre desde el rigor, la profesionalidad, la verdad, la experiencia, la sensatez y el respeto a la información, los medios de comunicación y la propia marca. Todo lo que se salga de estos criterios está cayendo en un grave error de imagen, marca y comunicación cuyas consecuencias, como decía anteriormente pueden lastarse durante muchísimo tiempo.
Para eso, y para evitar estos problemas, está la figura del director de comunicación de la empresa o la entidad. Y es él (o ella) quien debe tener plena libertad y automia para gestionar la comunicación y, obviamente, la gestión de crisis. El director de comunicación debe tener plena libertad para gestionar porque si no le da libertad para gestionar y no se le dota de información abundante y transparente para gestionar la comunicación por un lado, estamos despreciando y manipulando su trabajo; por otrosí  lado,  estamos convirtiendo su trabajo en un títere a nuestro servicio. Lamentablemente, se están dando casos así, en donde a los responsables de comunicación se les desoye como norma general, y personal ajeno al departamento de comunicación de la entidad, en un gesto superlativo de ego engordado, se autoproclaman portavoces y gestores de una gestión de crisis que no saben gestionar, cometiendo desde la buena voluntadlos errores más graves de comunicación que jamás hayamos podido ver. 
Y ya no digamos nada cuando al director de comunicación se le oculta información (de forma voluntaria o involuntaria... da igual), y se entera de noticias importantes y trascendentes por personas ajenas a la propia entidad y su entorno más próximo. Voy a ser respetuoso, y me ahorraré el calicafitivo que merece esta fechoría.
Cuando una entidad, sea del tipo que sea, tiene un responsable de comunicación es para que esa persona tenga información de primera mano de todo lo que se gestiona en la entidad a diario. Ocultarle información, darle hechos consumados, obligarle a seguir unas directrices concretas en materia de comunicación aunque sean equivocadas, y otras lindezas similares son gestos inútiles, trascendentes, y que denotan muy poco respeto hacia tu responsable de comunicación. Luego se permiten la licencia de quejarse ante determinadas situaciones, pero aquí todo el mundo quiere saber de todo. La gestión de comunicación y la gestión de crisis en cualquier entidad no es tarea fácil, y debe ser realizada siempre por el profesional en la materia con plena libertad y confianza en la materia sin ningún tipo de injerencia. Podremos opinar pero no imponer. La última palabra debe ser siempre la del director de comunicación. Mientras no tengamos esto claro, vamos mal. 
Como diría el Prof. Emilio Lledo, «es muy grave que haya ignorantes con poder».

domingo, 18 de diciembre de 2016

Marchando una de Carmenadas y un chaque

Vuelvo por estos lares a peticion de mi buen amigo José Luis, tras un viaje por la Madrid de Carmena, el cual me pide que no deje morir este portal. Esta bien, no lo hare. Esta ingenioso el letrado. El amor hace el resto. Hasta la playa de San Lorenzo llegan en ocasiones las babas de ambos tortolitos.  
Hacia tiempo que no podia patear, coger el metro, caminar, y hasta trabajar en la bulliciosa capital de España con rango de villa. Pero si hubo algo que me llamó poderosamente la atención es que no he visto ningun cambio significativo en la ciudad, ninguna transformación trascendental,  ninguna catarsis urbanística sensata, de las que prometieron en su dia esos de rastras, niños en escaño y  asaltacapillas que se han autodenominado "gobiernos del cambio" cincelados en oro con brochas de mugre y podredumbre. Pero, ¿que cambio? Ahora llaman políticas de cambio a restringir el trafico en la popular Gran Via madrileña.  No se puede ser más incompetente y mas ignorante. Si ya lo dijo el Conde de Romanones... y mi madre tambien. 
Es curioso los estragos que hace el amor en plena Navidad. Templa por naturales, lancea por chicuelinas, y entra al quite de frente,  sin dobleces, sin apaños, sin medias tintas... tal y como son los protagonistas de la película.  Resulta curioso como la vida marca las directrices y los sentimientos de los individuos y los saca de los despachos de abogados y de los laboratorios farmacéuticos para entrelazarlos y hacerlos caminar juntos en la tumultosa, variopinta, y anarquica Madrid de Carmena y de Esperanza.
La pareja del año, y del 2017, tiene mucho futuro.  De entrada, ambos son muy responsables. Los dos saben que con los sentimientos de los niños no se juega, pero tambien percibo una ferrera voluntad de hacer las cosas bien para no dañar a nadie, y mirar juntos en una unica dirección.
Eso se llama responsabilidad.  Todo lo contrario a Carmena, que me corta el trafico en la madrileña Gran Via sin pensar en lo que implica restringir el trafico en estas fechas en esta popular arteria madrileña y los inconvenientes que ello origina a comerciantes, proveefores y publico en general.  En mi tierra, bueno y en toda tierra de garbanzos, quienes toman este tipo de medidas solo tienen un nombre...
Al letrado y a la farmacéutica les deseo toda la suerte del mundo. Van por muy buen camino, lo estan haciendo bien, son prudentes, y aún no han dado un escándalo con titular y portada a color... Promete el asunto.  Por si acaso,  mañana me compraré un chaque.  Estamos en Navidad, y se recibe más correo del habitual. ¿Se imaginan que entre las felicitaciones de Navidad, ustedes reciben una invitación de boda? Por si acaso, yo mañana me comprare un chaque, insisto y recomiendo. En esta vida conviene ser siempre previsor, especialmente cuando percibes en el ambiente ciertos sentimientos a flor de piel como los que yo he visto estos dias en el Madrid de Carmena. 

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