sábado, 3 de enero de 2009

¿Casualidades?

Continua el caos en el aeropuerto de Barajas. Si 2008 se despedía con una notable deficiencia en los servicios públicos de los aeropuertos nacionales, éste 2009 se desperezó con los mismos perfumes.

¡Qué casualidad! Ayer se tuvieron que cerrar varias pistas al tráfico aéreo del madrileño aeropuerto de Barajas porque varios controladores aéreos no acudieron a su cita por posibles bajas médicas. Es mucha casualidad, pero mucha, el que siete funcionarios presentes las correspondientes bajas ´médicas en unas fechas en las que el trasiego de idas y venidas en los aeropuertos es incesante. Me importa un comino que realmente hayan presentados las correspondientes ILT, porque eso no sirve ni vale para nada. Ha sido una huelga encubierta, orquestada desde no sé qué maquiávelico cerebro humano con un único objetivo: joder al personal; hundir el fin de año y la fiesta de Reyes a los españoles decentes y trabajadores que esperaban como el maná del cielo estos días para disfrutarlos en familia, con la querida, o con la madre que los parió. Da igual. El caso es que, de nuevo, quiénes han pagado los platos rotos fueron los ciudadanos de a pie que no tienen culpa alguna, que pagan religiosamente sus impuestos, y que a lo único que se sienten obligados es a pagar los platos rotos de un tajo de jetas impresentables, que cobran un buen dineral al cabo del año.

Pero estamos en un país en el que no pasa nada. Al contrario. Tras recoger los regalos de Reyes, el Gobierno tomará cartas en el asunto, pero en seguida aparecerán los señoritingos de los sindicatos que le dirán a la Ministra de Fomento que no, que era verdad, que dio la casualidad que siete controladores aéreos se pusieron enfermitos ese mismo día. Siete, ¡qué casualidad!, el número mágico por antonomasía... Y la ministra, en un alarde de bondad sin límites, se lo creerá, y les perdonará sus pecados. Claro, estábamos en Navidad. No me acordaba...

¿Hasta cuándo? Hasta que se dé otra "casualidad" similar? Y voy yo y me lo creo. Insisto: estamos en un país en el que nunca pasa nada, todo es permisible, y aunque se viole los derechos de los ciudadanos, nadie, absolutamente nadie puede hacer nada, porque todo es correcto. Hace tiempo que caí en la cuenta, y poco a poco estoy más convencido. Estamos en un país idílico para chorizos, impresentables, politiquillos, y demás gentuza del mal vivir que, casualmente, consiguen que se bloqueé el principal aeropuerto español, y nadie se pregunte realmente porqué, ni siquiera los palanganeros facineros que ocupan ciertos despachos, y que lo único que pretenden es notioriedad en los medios de comunicación. O sea, el porcentaje de impresentables en España aumente considerablemente con el paso de los años. Increíble pero cierto.

No hay comentarios:

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails