miércoles, 4 de febrero de 2009

«En mi país es difícil contar historias en las que no aparezcan crímenes»



(Fuente: ABC.ES)



Michael Connelly recogió ayer en Barcelona el premio Pepe Carvallo del Encuentro de Novela negra que se celebra estos días en la capital catalana.




Quizá sea un requisito indispensable para convertirse en uno de los autores de novela negra más leídos, pero a Michael Connelly (Filadelfia, 1956) apenas se le adivina una sonrisa. Incluso cuando intenta bromear sobre la lluvia que le ha recibido a su llegada a Barcelona, decorado perfecto para enmarcar la semana de novela negra de la capital catalana, sus labios parecen empeñarse en llevarle la contraria.
Será que poco tiene por lo que reír alguien que, como Connelly, arrastra un historial delictivo (de ficción, se entiende) de aúpa: más de una docena de crímenes literarios desparramados por las librerías de medio mundo y otros tantos casos resueltos por el detective Harry Bosch, protagonista de unas obras «negras» del estadounidense que se han multiplicado hasta lo indecible para acabar colándose en casa de 50 millones de lectores.
En «El observatorio» (Roca Editorial), su última novela publicada en castellano, Connelly sitúa a Harry Bosch tras el asesinato de un especialista en cáncer con acceso a grandes cantidades de cesio radioactivo, y en «El veredicto», obra que aparecerá en España en noviembre, el detonante de toda la trama será el asesinato de un abogado de Hollywood. Cambian los escenarios, pero el crimen permanece. Siempre el crimen.
«En Estados Unidos es muy difícil contar una historia en la que no aparezca el crimen, ya que es algo que forma parte de nuestra realidad. Está presente en las armas, la delincuencia...», explicó ayer el escritor poco antes de recoger el Premio Pepe Carvalho 2009, galardón que hermana al célebre detective de Manuel Vázquez Montalbán con la no menos célebre criatura literaria de Connelly. Eso sí: una hermandad con matices. «El año pasado me explicaron muchas cosas sobre Vázquez Montalbán y Pepe Carvalho, pero es muy difícil leer autores españoles en Estados Unidos -reconoció el autor de «Echo Park»-. Durante los últimos ocho años hemos sido un país completamente insular, no hemos mirado hacia fuera, y eso supone una gran pérdida. Espero que eso cambie y se traduzcan más libros, ya que a mí, que escribo novela negra ambientada completamente en Estados Unidos, no me interesa leer lo mismo que escribo».
Asegura Connelly que todo lo que desea cabe en una novela negra, algo que explica que sus obras se hayan convertido en un observatorio privilegiado desde el que contemplar la realidad norteamericana fijando el objetivo en los bajos fondos de Los Ángeles. Quizá por eso le sigue sorprendiendo que su Harry Bosch se haya convertido en un personaje universal y le agrada que iniciativas como BCNegra intenten peinar todos los flecos de la novela negra. «Éste es uno de los pocos países donde la novela negra no es solo el crimen, sino que da paso a una serie de reflexiones sociales. Si esto se hubiese hecho en Los Ángeles, no habría venido nadie», aseguró.

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