martes, 24 de marzo de 2009

La desaparición de Marta



Resulta espantoso a la vez que nauseabundo el circo que se ha montado alrededor de la muerte y desaparición de Marta del Castillo. La opinión pública estaba convencida de que tras la confesión de Miguel C.D. imculpándose de tan execrable crimen, el caso se iba a resolver de forma ágil y rápida. Pero el paso del tiempo, las contradicciones de todos los detenidos y la ausencia de señales de la víctima, han demostrado que ello no es así. Esta pandilla de "quinceaños" han vulnerado todos los principios que cualquier Estado de Derecho tiene al servicio de sus ciudadanos, especialmente de aquellos ciudadanos dignos que gracias a sus impuestos, el Estado puede garantizar un modelo de bienestar.


Desgraciadamente, y para no perder las buenas costumbres, estas ratas inmundas se han reído de todos, especialmente de la familia de Marta del Castillo y del Estado. Y esta "gesta" es algo que la sociedad no debe olvidar ni perdonar. No es justo que con los impuestos de todos los ciudadanos, esta pandilla de facinerosos se burlen y consigan que se desperdicie la cantidad de dinero que está derrochando en una investigación que tiene todos los condimentos para que se cierre en falso.


Recientemente, me decía un prestigioso psiquiatra forense, en relación a este asunto, que las pandillas de "quinceañeros" son peligrosas. Su constante afán por desafiar a la sociedad, por no temer a nada ni a nadie es una chispa que, unida a la idea del "grupo" desde un punto de vista criminológico encierra todos los componentes para transformarse en un acto de una violencia inusitada. Y así ha resultado. Ver para creer.


Estoy completamente seguro que Miguel C.D., Samuel B., Javier G., son unos paranoicos. El ex novio de Marta, victima de los celos que pudo provocar la ruptura de su relación sentimental con la joven, sufrió un dwelirioo de celos que le "llevó" a terminar copn la vida de la joven sevillana. Una paranoia que unida a la idea del "grupo" se transformó en una orgía de sangre. A pesar de la trascendencia criminológica de este hecho, hay otro factor quizás más grave, que demuestra hasta qué punto un ser humano puede manifestar una total falta de sentimientos. Me refiero a la ausencia total de empatía para con la familia de la víctima y con el propio Estado. Han mentido impunemente, han expresado una total indiferencia a todo y a todos. Son fríos y calculadores. Estos retazos de su personalidad no hacen, sino convertirlos en la imagen de unos asesinos despiadados que únicamente se merecen el cumplimiento integro de sus penas, no sin antes confesar de una puñetera vez en dónde tiraron el cadáver de la joven.


Primero en el río Guadalquivir, ahora en un contenedor de basura. ¿Y mañana? Mientras tanto, entre todos los españoles (incluida la familia de Marta) les estamos costeando su estancia en prisión. De cine.


4 comentarios:

Fran dijo...

Excepcional reflexión sobre un tema delicado, complicado y de actualidad que pone de manifiesto las carencias de una sociedad y de un Estado de Derecho ante la sinrazon y la falta de escrúpulos de un grupo de asesinos, vacíos de humanidad y emotividad y plenos de sangre fría y crueldad. Un abrazo, un placer leerte

Fujur dijo...

Me uno al calificativo de Fran: "excepcional", a falta de poder encontrar un adjetivo mejor ;-)

Lástima que a este tema se le esté dando tanto impacto mediático, creo que no es tolerable, no sólo el comportamiento de estos individuos, sino también el "reality show" que todas las cadenas han fabricado con el asunto. Me hizo mucha gracia una pasada portada de "elJueves" donde salían la Quintana y el González como buitres buscando carroña de otra niña...

un abrazo!

House dijo...

Gracias Fran. La verdad es que estamos ante un problema más que serio y grave. Desde un punto de vista criminológico, podríamos estar ante una muerte perpetrada por una panda de "quinceañeros" con todas las connotaciones criminológicas que implican los "quinceañeros" y el "grupo", pero lo que resulta esperpéntico a todas luces la repercusiójn mediática que ciertos medios de comunicación han hecho de esta noticia. E intuyo que el culebrón sólo ha empezado...

Otro abrazo grande...

House dijo...

Fujur. precisamente es lo que me refería en el comentario anterior, que dirigí a Fran. Sin duda, gran culpa de la repercusión medíática la tienen algunos medios de comunicación. Antes que cumplir escrupulosamente con el código deontológico de la comunicación, han hecho de este suceso, un show en el que cabe todo.

Gracias por tus palabras.

Un abrazo

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