domingo, 29 de marzo de 2009

Manifestaciones de domingo

Acabo de ver el telediario, y veo que la mañana de domingo fue una mañana de manifestaciones en diferentes puntos de la geografía española: Madrid, Valladolid, Valencia, Zaragoza, Toledo o Girona... por poner algunos ejemplos. Todas ellas han tenido el mismo denominador común: han estado auspiciadas por la Conferencia Espiscopal Española. Era raro que los monseñores no volvieran a meter las narices allí en dónde no les corresponde.
Una protesta en contra de la reforma de la ley del aborto que el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero está promoviendo. Hasta ahí nada que objetar. Pero, como otras muchas situaciones de nuestro entorno más próximo, conviene una reflexión seria antes de opinar. Si bien es cierto que las que abortan son las mujeres y, por tanto, son ellas las soberanas para decidir, también es cierto que una menor de edad no tiene capacidad jurídica para decidir ante una situación así que no es fácil de asumir y mucho menos de llevar a cabo y, con el paso del tiempo, olvidar.
El famoso y antiguo debate aborto sí, aborto no, vuelve a la palestra con el mismo impetu que lo hizo décadas atrás. Pero es necesario no sólo pensar en la mujer como artifice único de la situación, sino también en los condicionamientos morales y éticos que encierra está disyuntiva. No podemos ser más liberales que el propio liberalismo pero tampoco podemos rasgarnos las vestiduras y mirar fijamente al Concilio Vaticano II. En esta vida todo tiene un punto medio, y este debate no puede escapar a estar realidad.
Hay que ser sensatos, y los obispos en muchas ocasiones no lo son. Toda interrupción voluntaria del embarazo primero fue un embarazos no deseo, fruto de relaciones no deseadas, de violaciones o de mil circunstancias diferentes. Por eso, es lógico que ante estas situaciones la mujer tenga capacidad de decidir. Lo que ya no veo tan lógoco es que las menores de edad tengan capacidad de decisión, si en otros aspectos de su vida, ley les prohibe decidir. Quiero decir no me parece lógico que una adolescente tenga capacidad de obrar en estos casos. No, no lo es. No es normal porque a esa edad, no es capaz para decidir y obrar. Por tanto, si cualquier persona es capaz a partir a partir de la mayoría de edad, no tiene ningún sentido que pueda decidir sobre un asunto tan delicado como el que nos ocupa. Una joven de dieciseis años nunca puede decir acerca de la interrupción voluntaria del embarazo. Eso no es obstaculo, naturalmente, para que la reforma se lleve adelante siempre y cuando discurra por unos cauces lógicos y razonables, y tal y como pretende Bibiana Aido no es normal. Una reforma, sí naturalmete, pero no como ella pretende.

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