martes, 7 de abril de 2009

Hablando de políticos...

Hoy todo el mundo estábamos atentos a una rueda de prensa que había comvocado el Presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Había que confirmar por su propia voz, lo que desde hace varios días era un secreto a voces. Un cambio de aires en La Moncloa. Nuevas caras, nuevos talantes para una época complicada.
Considero que el problema no es en sí la remodelación de su equipo de Gobierno, sino que considero que el problema está entre sus colaboradores más inmediatos: fontaneros intrépidos y audaces, que consiguen filtrar información más que reservada en un momento clave para la política internacional de nuestro país. Cuando el propio Presidente se encuentra en una cumbre internacional, uno de sus fontaneros es tan hábil e ingeniosdo que es capaz de filtrar a la prensa un rumor que, tras su eclosión, logra que el propio Rodríguez Zapatero regrese apresuradamente a casa, y se ponga al frente del barco. Como mandan los cánones taurinos, mandando y templando. No le ha quedado más alternativa. Reunirse con el Rey e informarle de la situación, y salir en la foto. Anunciar los nombres, agradecer la confianza y el trabajo de los que vuelven a casa, y que los nuevos se sienten en sus despachos. Y comiencen a trabajar porque el tiempo apremio.
Me parece muy grave que se filtren estas informaciones desde dento de casa, antes que el padre de familia ordenase el anuncio de esta buena nueva.
Muchas veces se difama a los políticos con mil y un argumento. A veces no estaremos desacertados, pero en otras ocasiones, ellos son tan inocentes como los ciudadanos de a pie. Siempre dije que para político servía cualquier persona. El político decide y firma aquello que le recomienda el técnico. Por eso considero que el problema no está en la clase política, sino en el tropel de personal que tienen a su alrededor. Son la mano ejecutora de cualquier alto cargo de la administración. Y, por el mero hecho de estar en sus manos, no dejan de ser víctimas como los españoles que no disponemos de coches oficiales, ni escolta.
Cualquier cambio de gobierno es bueno. El apoltronamiento no deja de ser un vicio corrosivo y cancerígeno, pero tan urgente como una remodelación del Ejecutivo, lo es el hecho de limpiar a todas las personas que purulan alrededor de un político. Es una forma para evitar que pasen cosas similares. La honestidad y la seriedad también deben respirase en las sedes de los partidos políticos y en los despachos de la Administración. A veces tanta responsabilidad como tiene el político de turno, la tiene también quién asesora, organiza y dirige a su lado en la sombra. Aunque estemos acostumbrados a cargar las tintas sobre los primeros, los "segundos espadas" también son culpables... Y si no se cree así, basta fijarse en cómo sucedieron los hechos en las últimas cuarenta y ocho horas. Así de fácil.

No hay comentarios:

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails