miércoles, 15 de julio de 2009

DIAS DE MISTERIO

Y hoy cambiamos de registro. Atrás quedaron los muertos vivientes y los zombís para dar paso a la H¡storias y los historiadores. Caras preclaras de este género se sentaron en la Carpa del Encuentro, el verdadero lugar de encuentro. Allí estaban casi todos -otroras llegarán mañana-, como por ejemplo, mi amigo Alfonso Mateo-Sagasta que aterrizó procedente de las tierras de las anchoas del inclíto Presidente Revilla, Alessandro Barbero, insigne historiador orihundo del cortijo de Berlusconi, el asturiano Nacho Guirado, o el autor de "Anibal" o "La Espada de Cartago", el germano Gisbert Haefs, ya más que conocido en la Semana de Novela Histórica de Zaragoza o en "la Semana", y otros mucho. Como reza la tradición, cigarro en mano, PIT II pusó orden y concierto en esta tertulia. Y se debatió sobre el rigor de la novela histórica y el rigor de la Historía llevada a la novela, conceptos que, aunque a simple vista parezcan similares, ni lo son ni lo serán nunca. Un tema, un argumento, una materia que da demasiado juego, sobre todo si pensamos en las generaciones futuras que hoy se forman en nuestro amplio abanico de centros educativos.
Si alguien perdura en la esencia más transparente de "la Semana", ése es Justo Vasco, cubano de nacimiento, gijonés de adopción, y sobre todo, alma mater de cuantos aires literarios circularon dutante años por el recinto semanero. Narrador, traductor, novelista y, sobre todo ser humano, Justo marchó en silencio y sin abrir la boca hace ya más de tres años. Se les han rendido muchos y muy elocuentes recuerdos y homenajes, pero el mejor se fraguó hoy. Esta tarde se ha regalo el libro "El guardián de las esencias", su última, inconclusa y póstuma novela que el también cubano Amir Valle (a quién por cierto se le echa de menos) concluyó a petición de Cristina y, como no podía ser de otra manera, su compi PIT II. El mejor tributo que se le puede rendir a un escrito es regalar su obra al respetable. Más allá de los mercadeos editoriales, más allá de los codazos por salir en la foto, el más grandes de los placeres que un autor puede sentir consiste en observar cómo regalan tu obra de forma indiscriminada a un público anónimo que nunca sabes hasta dónde y cómo puede influir tu obra, tus personajes en él. Y Justo lo presenció la otra tarde en "la Semana" porque Justo no ha marchado y sigue cada tarde pululando por el recinto en busca de su amigo PIT II para cazarlo hablando sobre él, y preguintarle con esa sorna que siempre le caracterizó: "¿Qué andas escribiendo de mí, güevón?
Mañana más. Caras nuevas y no tan nuevas procedentes de las orillas del antiguo Iberus Flumen llegarán al recinto. Como ya es tradicional, esa marcha la encabezará la subinspectora Martina de Santo.
Y a última hora de la tarde, cuando el sol comience su retirada, Taibo Lavilla volverá a aparecer por el recinto semanero. Saldudará a su familia, a sus amigos, a sus lectores, pero sobre todo volverá a pasearse por su Gijón del alma, del que nunca se marchó a pesar de cruzar el charco.
Pero ya digo, eso para mañana. Ahora nos vamos de sidras a Cimadevilla, mientras volvemos sobre los pasos de Rambal.

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