sábado, 11 de julio de 2009

¡QUÉ CORTE! COMIENZA LA SEMANA NEGRA

Un sol espléndido que invitaba a la playa era el invitado de honor en la playa de El Atbeyal, sobre la cual está instalada la edición vigésimo segunda de este evento que va más allá de lo literario y cultural `para convertitse en un referente mundial. A pesar del calor bochornoso, muchos eran los ciudadanos que a la hora de clarines y tambores estaban en la Carpa del Encuentro para ver cómo varios escritores de la talla de Jesús Palacios, Elía Barceló, Fernando Marias, Rodolfo Martinez o Juan Miguel Aguilera, entre otros, charlaban sobre los muertos vivientes. Esos pequeños mostruos que pululan por nuestro entorno, y los autores los convertimos en pura realidad, más allá de la fantasía y creación literarias.
Muertos vivientes haberlos hailos y no son fruto de la creación puramente literaria. No hay mayor monstruo (ni más pequeño tampoco) que el cerebro humano, que dirige, aconseja y guía los designios del ser humano. Desde esa perspectiva, resulta relativamente fácil llevarlos al papel. Amén de que los medios de comunicación nos regalen diariamente un nuevo ejemplo. Una tertulia que, como se sabía que iba a saber a poco, se emplazó para mañana con el mismo tema y nuevas caras, aunque todas, unas y otras, ya reincidentes de esta cita literaria.
La tarde dio para mucho, a pesar del calor y del gentío que deambulaba por los diferentes escenarios del festival. A última hora también se habló de un tema más que manido. Me refiero al brutal atentado del 11M. Sobre esta triaste fecha u todo lo que se generó alrededor, se celebró una mesa redomda en la misma carpa. Como es tradicional, a rebosar de público. Y es el que el tema no deja de ser polémico y actual. Y se vende fácilmente.
Así acabó la jornada con una excelente imagén del verano gijonés. Ahora es el turno de la fiesta y la diversión. Eso sí, con moderación y talento no vaya a ser que nos convirtamos en monstruos y, así, seamos el epicentro de la tertulia dominical. Pero confiaremos en que no sea caso. Seguro.
Mañana más. Y tambien les hablaré de un grave problema que está aconteciendo en las inmediaciones de El Atneyal. La gravísima dificultad que existe para encontrar aparcamients públicos. Eso no pasaba ni en El Molinón ni en Poniente. Es una deuda pendiente, un problema que debe resolverse con impronta y decisión. No se olviden que el público conserva una densa memotia histórica, que resurgirá con la bravura de los Jandilla el día que se nos llamé para pasar por las urnas.
Pero, insisto, mañana hablaré con detenimiento de este problema. Ahora a divertirse, pero antes guardemos a buen recaudo ese pequeño monstruo que cada ser humano encierra en lo más profundo de su ser. Mañana, un arrepentimiento resultará baldío.

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