domingo, 2 de agosto de 2009

¿SANIDAD PÚBLICA, REALMENTE PÚBLICA?

Regreso a este foro tras una ausencia motivada por asuntos personales que me han obligado a tener la cabeza, el corazón y mis fuerzas en otras situaciones. Pasada la tempestad, paulatinamente regresa la calna.
He escuchado en varias ocasiones que en Francia, actual cortijo de los Sarkozy-Bruni, la sanidad, a pesar de ser pública, es privada porque hay que pagar sus servicios. Y siempre que escuché esto me pareció una aberrante realidad para el ciudadano de a pie. Pero el lunes pasado, en León comprobé que en España pasa lo mismo. Estamos pagando una sanidad pública que en determinados momentos, realmente es un servicio privado que para utilizarlo hay que abonarlo porque de lo contrario el ciudadano no tiene derecho a ello.
Me explicaré. El pasado lunes una persona próxima a mi sufrió un percance en la capital leonesa. Tras ser trasladada en ambulancia al Hospital de León se comprobó que tenía una fractura de cadera de la que debía ser intervenida a la mayor brevedad. La paciente solicitó el traslado a su hospital de referencia en el Principado de Asturias, solicitud que fue aceptada por los facultativos leoneses sin objección, salvo una condición: El traslado debía hacerse en ambulancia, cuyo costo debía asumir la paciente. Sí, así de inverosimil. Si en ese momento, quería trasladarse a Gijón debía asumir el costo del traslado porque, según los facultativos, "se trataba de un traslado voluntario". ¡Qué gilipollez! No se trataba de un traslado voluntario, sino de un requerimiento de la paciente para que fuera tratada en su hospital de referencia debido a su dilatado historial clínico. ¡Entérensen bien, señores facultativos cazurros!
Miren ustedes, puedo llegar a entender que la propia Junta de Castilla y León no asuma el traslado, y posteriormente le remita al Gobierno del Principado de Asturias la factura de ese servicio. "Qué lo pague Vicente Álvarez Areces", propondría Juan Vicente Herrera. Lo mismo que si un madrileño se empacha de Ribeiro y pulpo, y necesita ser trasladado a un hospital de la Comunidad de Madrid, lo más normal es que ese traslado -siempre que sea en transporte sanitario-, lo asuma la cohorte de la ínclita y sugerente Esperanza Aguirre, y no su correligionario Alberto Nuñez Feijoo. Pero lo que no es normal, lo que carece de sentido común, lo aberrante es que ese paciente, ese españolito de a pie que religiosamente paga sus impuestos, que tiene sus dificultades para llegar a fin de mes, tenga que pagar ese servicio. Entonces, ¿para qué nos sirve la Sanidad Pública? ¿Realmente es pública o, por el contrario, en el fondo es privada con una capa superficial de recursos públicos? No lo sé, realmente no lo sé. Lo que sí sé es que a veces (como en esta ocasión) tengo la sensación de que España continúa siendo un país de picaresca como en la época del Lazarillo de Tormes que camina sin titubeos hacia la España del "corralito argentino".
Soy consciente de que en nuestro país no existe un grifo que se abre y emana billetes de euros, más aún en los tiempos que corren. Pero eso es una cosa, y otra muy diferente que nos hagan comulgar con ruedas de molino. De igual manera que me gustaría saber si llegado la misma situación, el protocolo sería el mismo o diferente si el paciente fuera inmigrante, un jeta de los que cunden habitualmente por los platós televisivos, o un señoritingo venido a menos que hace sus pinitos plíticos. Tengo muchas dudas al respecto.
Como podrán imaginar, se pagó el traslado de la paciente hasta el Hospital de Cabueñes en Gijón. Sólo hubiera faltado eso. Pero no dejo de reconocer que vivimos en país de zambomba y pandereta, en el que sólo triunfan los etarras. los chorizos, las putas, los caciques, los jetas, los maricones y la gente de mal vivir. Porque la gente honrada, quiénes procuran no aprovecharse de los servicios públicos más allá de sus necesidades reales están condenados al ostracismo más absoluto. Y lo sucedido en el Hospital de León es un más que claro ejemplo de que estamos en un país con una manifiesta injusticia promovida y patrocinada por el propio Estado Español. Así de sencillo.
Estas líneas no difuminan mi firme convicción de una clara apuesta por la Sanidad Pública, escenario único en el que existen los más evidentes y mejores recursos sanitarios del país. No obstante, no dejo de reconocer que gilipolleces de este calibre me hacen pensar dos cosas: Por un lado, que en España todavía nos queda un largo trecho por recorrer hasta que realmente seamos europeos de verdad. Por otro, que con este tipo de comportamientos tan estúpidos, gilipollas e injustos, nos estamos pareciendo a una república bananera. Con una diferencia, nosotros tenemos una Familia, que a veces -sólo a veces- pone orden y concierto cuando la "masa gilipollas" actúa como tal.

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