viernes, 4 de diciembre de 2009

ANASAGASTI, O EL ARTE DE OPORTUNISMO MEDIOCRE

Estos días previos a la Navidad se respiran aires constitucionales. De hecho, el próximo domingo celebramos el Día de nuestra Carta Magna. Un día que, junto al Día de la Fiesta Nacional, nos convierte a todos en españoles de verdad.

Y hoy, precisamente cuando añoramos a Jordi Solé Tura que marchó con el mismo sigilo y discreción que siempre caracterizó su actividad política, Iñaki Anasagasti ha vuelto a meter la pata, convirtiéndose así en un erudito del arte del oportunismo mediocre.

Al parecer, estos días anda por tierras gallegas. Galicia, que es una tierra en la que la gastronomía se entremezcla con los aromas del Atlántico más bravío, lo recibe para que promocione su libro. Ya ven, hasta los políticos padecen el famoso “Síndrome Umbral”.

Este senador peneuvista que alardea de demócrata, pero que en realidad ejerce de vulgar, vuelve a cargar las tintas en contra de la Jefatura del Estado. Huelga decir que España es un país juancarlista hasta la médula, y que tiene poco de monárquico. Pero eso es una cosa, y otra muy diferente el insulto vil y despiadado hacia quién encarna la Jefatura del Estado, que es, en suma, la más alta Institución que puede tener cualquier país, sea o no monárquico.

No sé muy bien qué le pica a este señor (mejor dicho, sí sé lo que le pica, pero este no es el foro para indicarlo), pero resultaría más agradable para todos los españoles que hoy ya echamos de menos a uno de los padres de nuestra Constitución, que este senador se mantuviera con la boca cerrada. Es un favor que le pedimos hoy.

No sé por qué alude al arte de la procreación –porque procrear es un arte-, si él es un tipo gris. Dice que prefiere tener un representante elegido por votación que por procreación.

En España empezamos a estar hartos de tanto mediocre y de tanto estúpido como hay por metro cuadrado. Estamos, como decía antes, en tiempos constitucionales ambientados con espumillón y turrón, y es el momento de que estos tipejos tan vulgares como mezquinos desaparezcan de la faz de la tierra.

Y algo que llama poderosamente la atención de este senador es su manifiesta incultura. Dice que el Rey desprecia las diferentes lenguas que conviven en la geografía española por su disciplina militar. Esta frase, de verdad, es de incultos. Este señor sufre de amnesia porque… en estos treinta y cuatro años de Monarquía Constitucional, el monarca se ha dirigido en varias ocasiones a las sociedades vasca, catalana y gallega utilizando su idioma. Y que yo sepa, al monarca no le salió la urticaria por ello.

Lo dicho, que este senador debería hacernos un gran favor a los españoles de a pie: Desaparecer de la faz de la Tierra. Se lo agradeceríamos de verdad. Seguro. Mientras toma esta decisión, yo le recomendaría que mantuviera el pico cerrado. Al menos no escucharíamos ni leeríamos gilipolleces de este calibre.

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