lunes, 12 de julio de 2010

ENTRE LIBROS Y FÚTBOL

Cómo podéis suponer, hoy es obligado que compaginar ambos sustantivos. ‘libros’ y ‘fútbol’. Si ayer, a primera hora de la tarde, en el recinto de la Playa del Arbeyal se siguió hablando de monstruos y se pusieron sobre la mesa preguntas tan trascendentales como si ‘los ciegos ven al coco’ o, ‘si somos simétricos o asimétricos’, a última hora de la tarde quedó claro que el fútbol paraliza un país. Pero vayamos por partes. Maticemos.

Lo interesante de las tertulias de las cinco de la tarde es la riqueza y variedad de opiniones, citas, anécdotas, y demás indicaciones que pululan por el entorno a la velocidad de la luz. Casi siempre, el ‘renacentista’ (tan justamente apodado por el staff semanero) Monteverde pone la nota de color en sus matizaciones, sean lingüísticas, literarias, neurobiológicas, fisiológicas, filosóficas, o sociales. Y fue él precisamente quien se preguntó en voz alta si los ciegos ven al coco. Algo que puede resultar pueril, pero que si se analiza desde una perspectiva metafísica, no lo es.

En la cita de ayer se habló de monstruos de carne y hueso: de seres que tenemos a la vuelta de la esquina; incluso algunos tienen coche oficial… La figura del monstruo está intrínsecamente vinculada a la sociedad actual. Si antaño, el monstruo aparecía forma de fantasma, con silueta de bruja, o bajo un modelito de Lago Ness, hoy en día el estereotipo ha cambiado sustancialmente. Nuestros monstruos aman, sienten, y padecen (a veces),. Así es fácil encontrarlos en forma de psicópatas criminales, sociópatas, terroristas yihadistas, violadores, pederastras, dictadores, y algun que otro ‘honrado’ padre de familia que, desde el poder de su trabajo, es capaz de aniquilar y hundir a todo el que puede hacerle sombra. Decía PIT II que la primera diferencia estriba ya en la ideología de la inmigración, al hablar de ‘ellos’ y ‘nosotros’. Razón no le falta.

De este tema se pudo hablar mucho más, pero bramaban las vuruzelas, señalando cada vez más próxima la hora de vísperas. España se paraba para mostrar su apoyo incondicional a ‘La Roja’. Durante ese tiempo no existieron diferencias políticas, ni económicas, ni sociales. La crisis se pulverizó. El fútbol une. Y para muestra un botón. ¡La Copa de Mundo está en España!

Pero también es importante reflexionar sobre dos aspectos fundamentales: Por un lado, el hecho de haber llegado a la final, ya era una demostración más que suficiente de que, en el supuesto de no haber alcanzado este meritorio trofeo, no hubiera pasado nada. Se ha pasado a la historia del fútbol, y eso ya es más que suficiente. Es importante nuestra víctoria y el calificativo de campeones del mundo, pero también lo es el hecho de Holanda. Es decir, haber llegado a la final de un campeonato del mundo es ya todo un logro. Insisto, me congratulo con la victoria de España, con el meritorio gol de mi paisanoo.

Termino. No antes sin descubrirme ante Sudáfrica. Cuentan las crónicas que Nelsón Mandela se las vio y se las deseó para convencer al mundo del fútbol de que Suráfrica, que África, necesitaba una oportunidad para demostrar al mundo qué es capaz de hacer. Al final, lo consiguió, y quiénes hicieron más de diez horas de vuelo para ver in situ el campeonato aseguran que el país sudafricano demostró ser un país organizado, con infraestructuras, sin improvisaciones más que las justas, y con unas terribles ganas de exponer que los países africanos también tienen que tener su oportunidad. Y Sudáfrica ha refrendado que eso posible. Es cuestión de oportunidades, como todo en esta vida. Hoy seguiremos brindando por España… y por Sudáfrica.

Me voy. Me esperan en el recinto semanero. Hoy hablaremos de novelas de acción. A ver cómo resulta. No cabe duda que ayer, la mezcla libros y fútbol dio resultado. Y hoy también. Aún abrasan los rescoldos de ayer.

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