sábado, 3 de julio de 2010

LA INJUSTICIA DE LOS PENALTÍS

Cerca ya de la recta final del Mundial de Sudáfrica, el partido que jugaron ayer las selecciones de Uruguay y Ghana fue injusto a todas luces. Si bien ninguno de los dos equipos mereció ganar, porque se supone que una selección que llega a esa fase de un mundial por encima de todo debe 'jugar' al fútbol', también es verdad que en la consecucción de ese empeño tuvo mucho más mérito la selección africana. Pero el destino injusto de una tanda de penaltis se encargó de que eso no fuera así. Quizas fuera por no interesaba que una selección como la que nos ocupa pasara a la historia de los mundiales, pero lo cierto es que Ghana, cabizbaja y derrotada, a estas horas, con las maletas bajo el brazo, estará regresando a casa.

El destino de un partido de fútbol que pase por una tanda de penaltís no es justo, ni es ético. Cuando un equipo se esfuerza, trabaja, hace los deberes pero no tiene suerte en los disparos a puerta, merece ganar, y no es justo que ese triunfo se lo lleve el equipo contrario en una tanda de penaltís en la que se juegan todo 'a suerte o verdad'.

Decía Federico Fellini que 'el negocio del cine es macabro, grotesco: es una mezcla de partido de fútbol y de burdel'. Y decía bien porque el fútbol no deja de ser un burdel en el que hay pocas niñas y mucho rufían y proxeneta.

Una tanda de penaltís es injusta a todas luces, como lo es también que los propios jugadores se lleven ingentes cantidades de dinero por cambiar de equipo, por rescindir su contrato o, sencillamente, por ganar un campeonato de liga o un mundial de fútbol.

El fútbol es un negocio y como tal hay que analizarlo, pero no se puede consentir que equipos con una dotación presupuestaria ajustadísima, en fondo y en formas, vean mermadas sus posibilidades de competición por no tener recursos suficientes para convertirse en uno de los grandes.

El Mundial de Sudáfrica está siendo el 'Mundial de las sorpresas'. Si el equipo gabacho dio la mayor y mejor muestra de lo que es una mafia, lo cierto es también que nadie se podía imaginar que equipos de la talla de Italia o Inglaterra no iban a llegar siquiera a octavos.

¿Qué está pasando en el fútbol? ¿Qué sucios y nauseabundos intereses se están creando en torno a este deporte que cada vez tiene menos características de eso, y más de negocio empedernido? Pero la gran crisis económica y social que afecta al mundo pasa desapercibida en el mundo del fútbol. Son muchos los millones que mueve este negocio, que vuelve la espalda impunente a los grandes problemas dificultades que afectan a la sociedad occidental. Para ellos, no existe la crisis, al menos para los equipos que se permiten el lujo de gastar grandísimas cantidades de dinero en traspasos millonarios otras lindezas similares.

Mientras tanto, selecciones como la ghanesa vuelvan a casa, silenciosos y meditabundos, y probablemente pagándose cada jugador su propio viaje de vuelta. En el aeropuerto contemplarán como cara de bobalicones y de escepticismo, como compañeros suyos que juegan en otras seleccionan viajan en vuelos privados rodeados de una impresonante nube de fotografos y periodistas, que sólo tienen una misión: hablar de los millones que cobra y de las mujeres que pasan por su catre.

No es justo. Y la FIFA tenía que poner cartas en el asunto. Pero ahí también existen virus contaminados. Los interesés son los interesés, y como siempre, 'poderoso caballero es don dinero'.

En fin, que no es justo que en una tanda de penaltís se resuelva un partido. Como tampoco es justo que algunos jugadores cobren millonadas por jugar un par de partidos, pasearse por los campos de fútbol, y contar las excelencias de las artes amatorias de ciertas mujeres, que con el exclusivo y único afán de negocio, pasean sus cuerpos entre las sabanas de sus camas. A éstas sólo se les puede definir con una palabra que tiene cuatro letras.

Ayer Ghana mereció pasar a cuartos. Se esforzó, luchó, y trabajo por ello. Pero un reglamento caduco se lo impidió. Una injusticia más de las muchas que existen en el emponzañado y nebuloso mundo del fútbol. ¿Qué hubiese sucedido si Uruguay hubiera jugado con Holanda, Alemania, o Argentina? Piensen mal y acertarán...

1 comentario:

charli dijo...

Querido House, el primer problema de todos es que desde dentro mismo del mundo del fútbol no se quiere impartir justicia. En el año 2010, hasta deportes con reglas tan inamovibles como las del tenis, sucumben al poder benefactor de la tecnología e instauran el coloquialmente llamado "ojo de halcón" que no es más que usar la tecnología en favor de la justicia y hacer que si el ojo humano se equivoca, el ojo digital le corrija. El fútbol no, el fútbol se niega siquiera a incluir el uso de un microchip en un balón para determinar cuando traspasa la línea de gol. Y no solo eso sino que cuando se producen bochornosos errores como el gol fantasma del Alemania-Inglaterra, ni siquiera hay autocrítica o atisbo de intención de mejora. Se agarran al "sostenella y no enmendalla" y encima hasta prohiben repetir en el estado las jugadas conflictivas (no vaya a ser que la gente se de cuenta del montón de errores que deciden muchos partidos). Partiendo de esto, todo lo que quieras analizar del mundo del fútbol estará siempre contaminado, porque los dirigentes del fútbol mundial, como caciques de un fenómeno de masas que son, viven a cuerpo de rey gracias a como está montado el negocio. Y por eso no quieren cambiar ni una coma, no sea que se les acabe el chollo. Pero eso al vulgo no parece importarle, que es lo más triste.

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