domingo, 8 de agosto de 2010

UNA CIUDAD ALEGRE Y DIVERTIDA

El mes de agosto es prolífico en esta basta tierra de toros que es España. Son muchas y variadas las ciudades, grandes y pequeñas, que durante este mes honran a sus respectivos patrón o patrona, que diría Bibiana Aído. Desde Huesca que honra a su ‘San Lorenzo, mi patrón’ hasta Vitoria con su tradición al Virgen Blanca son innumerables las ciudades que, de una u otra manera, andan de fiestas.

Pero hoy es justo y necesario rendir tributo a una villa, que no ciudad, que rezuma alegría por todos sus poros. Como me decía hace muy pocos días, uno de los más famosos gijoneses, Gijón es vida en agosto. Cierto es.

Gijón, Asturias, emana una alegría contagiosa y viva. Si a lo largo del año, a pesar de las lluvias y del paisaje gris, a tonos verdes, resulta complicado aburrirse en esta ciudad, menos aún uno se puede hastiar en estas fechas. Como la película de Tom Cruise, eso es ‘misión imposible’.

La ciudad jovellanista por antonomasía durante el mes de agosto respira una alegría incontenible e indefinible. Esta ciudad, graciosa, acogedora, conversable y paseable, que diría el librero más negrocriminal, se transforma en una villa marinera (¡por supuesto!) pero también una villa joven, que con su ojos vueltos hacía el mar, convierte sus calles y plazas en un eterno rosario de actividades y de vida lúdica sin límites.

El pistoletazo de salida lo da el ‘campamento de escritores’ que cada año organiza el asturmexicano Paco Ignacio Taibo II. Cuando los escritores recogen sus bártulos para regresar a casa, Gijón saca los suyos a la calle: La Semana Grande, el tradicional descenso del Sella, la FIDMA (o sea, la Feria Internacional de Muestras de Asturias) con sus casi dos mil expositores, o el Festival de la Sidra son unos pocos ejemplos de las actividades que esta ciudad organiza durante este mes.

Si uno sale de casa sin rumbo fijo, pero se dirige hacía el centro de la ciudad, el ajetreo y el bullicio lo tiene asegurado. Desde Fomento en dirección al Puerto Deportivo cruzando a ‘El Muro’, y pasando por la calle Corrida o la Plaza Seis de Agosto es materialmente imposible acudir a todas las actividades y actuaciones que se dan a pie de calle.

Siempre el mismo denominador común: fiesta en la calle y absoluta normalidad. Naturalmente que puede haber algún incidente aislado. Los patosos y torpes también salen a la calle. Pero lo cierto es que la tónica general es de absoluta normalidad.

Y en medio de todo esto, tres playas a rebosar. El Arbeyal, Poniente y San Lorenzo.

Paco Camarasa lleva razón. Gijón es una ciudad paseable, conversable, y alegre y divertida (añado yo). Un claro ejemplo para otras muchas. En particular para aquellas que tienen que darles un ‘caramelo’ internacional para que salgan de su inercia y de su hoquedad social.

Me quedo con Gijón, sin dudarlo. Prefiero la lluvia, que en el fondo tiene mucho de mito y poco de realidad. Pero rehúso a los aldeanos, aunque rocen casi el millón de habitantes.

3 comentarios:

César dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
César dijo...

Comento para también rendir merecido homenaje a este grandísimo lugar de Asturias que hace escasas tres semanas desconocía por completo, así como todo lo que le rodea y que gracias al autor de este blog y a su compañera, tuve la suerte de conocer. También son los culpables de que Gijón haya calado en mí más de lo que yo creía.
En un tiempo lo más próximo posible volveré a pisar de nuevo esas tierras del norte de España. Y aunque sé que vaya uno cuando vaya, siempre habrá algo, espero poder presenciar algún evento de los grandes.
La Lloca no tendrá que esperarme demasiado, eso seguro.
De nuevo Gracias por todo.

Un Saludo desde Sevilla.

César

House dijo...

Cesarrrrrr, deja ya de beber sidra, que te sienta mal....
En el lenguaje de la amistad no existen las palabras 'gracias' ni 'por favor'.
Un abrazo

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