martes, 14 de septiembre de 2010

ELIZABETH KOSTOVA O EL ARTE DE LA GILIPOLLEZ


Esta autora norteamericana hoy debió desayunar ‘gilipollez a granel’. Y lo hizo contundentemente porque hay que desayunar bien para después decir las tonterías que ha dicho en relación a los bestsellers y a lo que ella denomina ‘literatura seria’.
Según ella, sus libros son literatura. Hombre, si ella no defiende su obras, vamos mal. Ahora bien, habría que leer la letra pequeña de la crítica literaria. Así tendríamos una opinión más objetiva. Sea como fuere, lo cierto es que no vamos a entrar en polémicas estériles. No la he leído, y, por tanto, huelga comentar nada. Lo que sí me parece una gilipollez total es el hecho de decir, como ella se despachó a gusto, que hay libros ‘serios’ que llegan al mercado editorial estigmatizados por los bestsellers que irrumpen en paralelo. Me parece un despropósito y una evidente falta de respeto hacía quienes nos hemos inclinado hacia el más que peliagudo oficio de escribir.
Hay que separar y analizar por separado. Una cosa es la literatura seria, rigurosa, de calidad, ajustada en forma y fondo; y otra, diferente, la literatura chabacana, nauseabunda, vulgar, mal escrita y mal editada. Son dos clases de literaturas completamente diferentes y con escasísimos nexos comunes. La primera sólo tiene un objetivo engrosas las listas de libros vendidos y las cuentas corrientes de editores mercaderes y autores con pocos escrúpulos; la segunda, por el contrario, tiene un único fin: acercar al lector un buen libro, bien escrito y, sobre todo, descubrir a un editor profesional y a un autor que, por medio de su criatura, nos abre su corazón y sus entrañas.
Considero que la diferencia entre un tipo de literatura y otra es abismal. No cabe el menor cruce genético ni mucho menos comercial. Si bien es cierto que hay autores que buscan y ansían un pelotazo de los primeros porque eso les encumbra en una fama efímera y chabacana, la mayoría de los mortales, afortunadamente, buscamos exclusivamente agradar a nuestro público, entretenerlo, y conseguir una historia buena y bien contada. La edición ya no es cosa nuestra. Es un tema de las agentes literarias y de esos pequeños-grandes monstruos que se llaman editoriales. Pero no me cabe ninguna duda que cada noche, la mayoría de nosotros dormimos a pierna suelta por el mero hecho de haber escrito unos folios bien escritos y sobre todo bien condimentados, porque no hay obra bien escrita si no está bien aderezada.
La duda que tengo es en qué lugar se encontrara la ínclita Elizabeth Kostova. Intuyo que, por sus palabras, en la primera, aunque si existe tanto estigma y tanta putrefacción como ella alude, puede que se encuentre en el primer grupo. No obstante, tras la lectura de la noticia en el portal de Europa Press algo me quedó muy claro: No pienso invertir un solo céntimo en la compra de un libro de esta individua. Prefiero los libros de otros autores que, incluso a pesar de ser grandes desconocidos para el gran público y para la crítica en genera, antes que divinos, son humanos. ¿Ejemplos? Pondré algunos: ‘Las luces del puerto’, ‘Benegas’, 'El elefante de márfil', o ‘Voces de otra tumba’. Y como éstos, podría recomendar cientos. Léanlos, y me lo cuenten. No se arrepentirán. Prometido. 

4 comentarios:

Fran dijo...

Totalmente de acuerdo!

Teresa Cameselle. dijo...

Tuve la mala fortuna de que me cayera en las manos su anterior novela, aquella "cosa" titulada La Historiadora. Sin palabras. A mí ya no me pillan otra vez por mucha propaganda que le hagan y muchas portadas del Qué Leer que pague su editorial.

House dijo...

Gracias Fran. Yo, sin salirme de mi línea. Tendría que volver a nacer... y ya me pilla muy mayor para tal menester.

House dijo...

Teresa, gracias por tu comentario. Lo cierto es que yo no leí nada de ella, pero tampoco lo hecho en falta, sinceramente.

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