viernes, 11 de febrero de 2011

CARTA ABIERTA A… UN INSUMISO



Querido:
            Tengas o no razón, lo cierto es que no se puede ser más torpe de lo que tú has sido. «El desconocimiento de la norma no exime de su cumplimiento», se argumenta en Derecho. Sé que esté no es el tema que nos ocupa. Pero es importante mantener esta perspectiva, además.
            En este país las normas están para respetarlas. Nos guste o no, el ciudadano debe ajustarse a Derecho. De lo contrario, lo más prudente es emigrar a una isla desierta para el resto de los días. Como no ha sido, lo más oportuno hubiese sido acatar la norma. Sin embargo, tú, en aras de sublevación y de una insumisión irracional e incoherente, has preferido erigirte en mártir y dios de no sé muy bien quién.
            Con la que está cayendo, hay que ser absoluta y manifiestamente torpe para desafíar a las Administraciones Públicas y al Poder Judicial de la forma que tú lo has hecho.
            Todo el mundo es consciente de que la norma tiene fisuras y, como cualquier otro asunto de candente actualidad, se podía haber articulado de otra manera. Pero ya es tarde. A los ciudadanos sólo nos queda el recurso de pataleo. Acatemos la norma, y listo.
            ¿Qué conseguiste con la que has montado? Ser mediático. Ni más ni menos, amén de que te sacudan una buena sanción administrativa de momento. Temo que llegue alguna penal.
            Tu actitud es básicamente torpe. No me cuentes hazañas bélicas, no me describas guerras púnicas, ni tampoco greco-latinas. No me sirven. En el fondo a ti tampoco. Hay que ser serio y racional. Y tú has ejercido de torpe. ¡Vaya diferencia!
            No me argumentes nada. Serán explicaciones añejas. No me justifiques boberías que no se sostienen bajo ninguna cimentación. No me intentes convencer con palabras efímeras y maquilladas. La norma es la norma. Te guste uno.
            Terminaré con una recomendación. Presta atención a tu entorno u a tu modus operandi. Quizás alguien de los que calzan toga, se mosqueé por tu bravura, y ordene que se te haga un hueco en una jaula. Sería una lástima. Arruinarías tu vida, y la de los tuyos. Y nada cambiaría.
            Te recomiendo prudencia, grandes dosis de prudencia, que ya lo decía: la prudencia es la madre de la ciencia. Es Refranero Español es muy rico. No le pierdas de vista.

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