martes, 26 de abril de 2011

CHAMULLOS Y BAZOFÍAS SARASAS

Hablo con un reconocido librero sobre humanidades y divinidades en medio del ajetreo pre electoral que se avecina. Hablamos de la proximidad del Día del Libro (como otras muchas iniciativas de este país, dividido por diversidad de opiniones), y de la necesidad que atisbamos de que la ciudad, además de mirar al mar, pueda recuperar una feria del libro en condiciones, máxime cuando se vive un momento de esplendor en las letras propias y ajenas.

Y me cuenta una de indios… Me dice que aquí no se puede resucitar una feria del libro porque al gremio de libreros, al igual que le sucede al respetable en aquellas plazas que los Miuras, los Jandilla o los plabloromeros aún pueden exhibirse, está dividido. Es comprensible cuando vivimos en una sociedad plural.

Lo que ya me parece más irracional es que nuestros próceres se abracen a la crisis económica para justificar lo que no tiene justificación. Se amparan en esta seudo división para evitar la valentía que supone el hecho de abanderar una iniciativa como la que nos ocupa. La excusa de la división de opiniones en el gremio les viene que ni pintado para mirar a otra parte, y no querer enfrentarse realmente a la situación. Mientras posibilitan que ciertos facinerosos ultra rancios intenten hacer imitaciones baratas, descoloridas, insalubres y chanchulleras.

Claro que pensando fríamente posiblemente la famosa división del gremio sea la excusa perfecta, dado que, como dice la Biblia, no se puede servir a Dios y al dinero. O sea, hablando en un castellano legible, no se puede atender la voz de los ciudadanos si seguimos mimando, atesorando, y contemplando a nuestros virreyes. No hay dinero para todo, y los virreyes son los virreyes.

Si repasamos la Historia, los virreinatos tuvieron su esplendor, aunque el poder lo sigan teniendo en la actualidad, en esta época en la que no caben los virreyes si no es exclusivamente para dedicarse a chamullos y bazofias sarasas.

El problema no son los virreinatos porque todo ser humano, en el fondo, muchas veces actúa como un virrey. La cuestión es si el virreinato es útil y tiene futuro. O si, por el contrario, se ha convertido negocio privado sin control ni justificación. Se critica mucho y se pone en tela de juicio su función y su actividad, pero nadie pone barreras, nadie limita, nadie denuncia públicamente. ¿Por qué?

El librero tenía infinita razón cuando decía que era una vergüenza. Yo lo ratifico.

No hay comentarios:

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails