jueves, 21 de julio de 2011

Dimisiones y vallas


En la ciudad de Jovellanos, hoy sólo se habla de dimisiones y de vallas.
La dimisión del santo y piadoso Presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, que haciendo un alarde de bondad infinita, humildad preclara, y sencillez espartana renunció ayer a su cargo. ¡Pobre hombre! La verdad es que este paso lo tenía que haber dado meses atrás cuando se le imputó en el caso Gürtel, al igual que su lugarteniente en estas lides, Ricardo Costa. Pero no, aquí nadie mueve ficha ni se menea un ápice del sillón pase lo que pase y suceda lo que suceda. Mientras tanto, desde la dirección del PP se calla y, en consecuencia, se otorga.
Aún recuerdo cuando hace unos años otro glorioso de la política nacional, José María Aznar, azuzaba al gobierno del entonces Presidente Felipe González con el famosísimo: “Váyase, señor González, váyase”. La frase es válida en la actualidad: “Váyase, señor Rajoy, váyase”, porque este señor, y el partido que representa, no puede ser candidato a la Presidencia del Gobierno, cuando dentro de su casa el olor putrefacción, aguas fecales, y basura abunda de esta forma.
Para ser alternativa de gobierno cualquier formación política tiene que ser transparente, intachable en sus acciones y, lo más importante, sus candidatos (sean nacionales, autonómicos o locales) tienen que estar completamente libres de la más mínima sospecha de corrupción o implicación en artes similares. Lamentablemente, todo lo contrario a lo que sucede en el PP.
Y mientras tanto, la ciudad de Jovellanos aún no sale de su asombro al comprobar la bisoñez de la Universidad de Oviedo con respecto a la celebración de la famosísima Semana Negra de Gijón. Si bien es cierto que este festival, único en su  especie, tras veinticuatro años, quizás necesite una reestructuración, lo que en ningún momento cabe en ninguna cabeza es que la Universidad de Oviedo haya vallado todo el recinto universitario, prohibiendo la entrada y los accesos a cualquier persona ajena al campus que no esté debidamente autorizado. Ayer pasé por sus inmediaciones y creánme si les digo que el recinto universitario me recordaba a las películas antiguas cuando se veían grandes espacios cercados entre montañas, en los que recluían a los leprosos.
Se puede o no estar a favor de la Semana Negra, se puede asistir o no, se puede apoyar o no, pero lo que es totalmente injusto, radical, nauseabundo y tercermundista es el espectáculo que están dando los órganos de gobierno de la Universidad. Repugnante. Ésta es, sin ningún género de dudas, la imagen que está dando la primera institución académica del Principado de Asturias. Se supone que entre sus objetivos se encuentra el apoyo a la cultura. ¿Ustedes se creen esto? Yo no, desde luego.

2 comentarios:

Sr.Sportinguista dijo...

No se sulfure sr.House, ya verá como la Semana Negra no desaparece, que lleva desapareciendo toda la vida...

House dijo...

Mmmmmmmh. me fió poco de esta caterva de ignorantes...

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