miércoles, 7 de diciembre de 2011


De regreso…

            Tras un periodo de estío provocado por actividades varias, de todo tipo y condición, personales y profesionales, regreso a este espacio del que nunca huí, y que procuro cuidar.
            Poco diré que las crónicas no contaran ya del enlace nupcial en la ciudad de Jovellanos. Nervios, expectación, preparativos y un sinfín de calificativos más rodearon aquel inolvidable sábado de octubre en el que Gijón brilló con luz propia. Jovellanos rezumó glamour por todos los poros de su piel. Era de esperar. La cita no era para menos. Ni para más. Como no podía ser de otra manera, tal y como mandan los cánones, la novia, resplandeció con su sonrisa habitual, la madre de la criatura brilló en el mejor de sus esplendores y el susodicho, cardiaco, como todos los novios. El resto, divinos de la muerte, que diría la malograda Carmina. Es lo que manda la tradición.
            Aún duraban los últimos estertores del evento nupcial, cuando otra ración de glamour se desparramaba en el mismo lugar, pero con un objetivo diferente: se unía la solidaridad con la literatura. Dos amores que una celestina particular se encargó de unir hace ya varios años y no hay quién pueda divorciarlos. Eso es amor infinito, sí señor. Como es preceptivo, la cita reunió a lo más granado de la sociedad gijonuda, y también asturiana. Siempre es oportuno evocar las palabras de cierto regidor a orillas del Mediterráneo… La noche fue espectacular. El listón quedó muy alto, y las ganas de repetir también. Es cuestión de unos meses.
            Detrás de una otra. Sigilosamente llegamos a la noche electoral. El revolcón fue mayúsculo, pero no sólo para quiénes con más desaciertos que aciertos, nos gobiernan actualmente, también para los noveles que pretendían irrumpir en las Cortes Generales convencidos de que eran los descendientes directos de Don Pelayo. El vuelco electoral estaba garantizado. Más allá de los aciertos y fracasos de la política del PSOE, lo cierto es que esta cruel crisis economica no se queda con nada y arrasa todo lo que pilla a su paso. No olvidemos que hay algo fundamental para el ciudadano de a pie: el mantenimiento del estado del bienestar y  su puesto de trabajo; dos pilares que ningún individuo está resignado a perder, y cuando esto sucede –o puede suceder-, el gobierno de turno se va al garete. Ocurrió en Grecia, en Portugal y en Italia. Ahora nos toca a mañana, y mañana les llegará la hora a Sarkozy y a Merkel, a pesar de que hoy se crean dioses y señores de lo que ahora se denomina “zona euro”. Nadie debe llamarse a engaño. La crisis económica y sus daños colaterales es un tsunami de consecuencias incalculables, y los paganini de ello son dos: el ciudadano de a pie, que hace tambalear al gobierno de turno, y el propio gobernante cuya situación se le escapa de las manos por inexperiencia, por ineptitud y, lo más grave, por bisoñez y torpeza política.
            En cualquier caso, no arriendo las ganancias ni quisiera estar en la piel de ninguno de los futuribles. La situación es más que pésima. Hace falta ahorrar treinta y cinco mil millones de euros, y tienen que salir de algún lado. ¡Atémonos los machos, por tanto, y confiemos que seamos capaces de aguantar el enviste! Es época de medidas impopulares, de recortes, de ajustes y, como decía esta misma mañana mi paisano, Pepe Bono, de arrimar el hombro. Pero todos, sin distinciones ni dilaciones.
Y hablando de arrimar el hombro, siempre son agradables las diferencias de opinión, las discrepancias, los diferentes puntos de vista porque enriquecen las relaciones interpersonales y sociales. No me preocupa en absoluto, siempre y cuando (como acabo de decir) todos seamos capaces de arrimar el hombro y mirar en la misma dirección. Es la única fórmula viable para solucionar el problema que nos acecha. ¿Alguien piensa qué sucedería si en esta situación cada cual camináramos por nuestro lado, importándonos un bledo la opinión y la actitud de los demás? El caos lo tendríamos asegurado. Pero afortunadamente no se da. De hecho, hoy lo escuché. Hablan por teléfono prácticamente cada día.
Tampoco tiene mucho sentido semanas como la que nos ocupa. Hay que racionalizar nuestras fiestas. Con la que está cayendo, esto es un crimen. ¿Queréis un ejemplo? Japón y el tsunami. Las hemerotecas están ahí.
Y el sabado, el partido. No me cabe ninguna duda de lo qué va a suceder, pero por favor, que nadie sea tan imbécil que pronostique resultados inverosímiles e impropios. El cansancio en los jugadores empieza a hacer mella porque nadie es de hierro ni de acero, y ya son muchos los minutos jugados en diferentes campeonatos desde el mes de septiembre. Pero sí es importante que también nadie se olvide a su vez de algo importante: El Barça es mes que un club. Y los resultados y la humildad están ahí… 

3 comentarios:

Amelie dijo...

Como se dice por estas gélidas tierras Witam¡
Espero que en el famoso acto nupcial no haya sido necesario utilizar la famosa frase de la Faraona: " Si me queréis. irse"
En Navidad regresamos como el Almendro, así que espero que se organice una cena de confraternización con el club de Lectura.
Saludos

House dijo...

Avísanos de las fechas que estás poraquí, y que se oxupe la bibliotecaria de cabecera, ¿o qué?

GOLFA GANADORA dijo...

No conocía este blog. Ahora sí. Tendré que leerlo con calma si tengo tiempo. Si no, no seré capaz de valorarlo.

Dejo un saludo aquí.

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