lunes, 26 de diciembre de 2011

Nuestra espada de Damocles


Como todos los años, el inicio de la cena de Nochebuena arranca cuando se terminan de escuchar las últimas notas del tradicional mensaje regio desde el Palacio de la Zarzuela.
            Pero este año había demasiada expectación. Muchos eran los motivos y las circunstancias. Además de la famosa alternancia política que acaba de producirse, los vaivenes y tumbos de determinado miembro de la Familia Real y el anuncio de ETA, junto a la tan traída y llevada crisis económica y la credibilidad de nuestra clase política eran condimentos suficientes para que el mensaje estuviera envuelto de una magia y de interés inusual.
            Hoy, casi veinticuatro horas después, las valoraciones son tan diferentes como el número de individuos que existimos, pero hay un termómetro que resulta fiable y seguro: la red. Internet es el canal en el que queda más palpable la opinión de los ciudadanos. He leído de todo: desde quién se ha reído a mandíbula batiente de la frase estrella de la noche (“La Justicia es igual para todos”), pensando, como decía antes, en un determinado miembro de la Familia Real, hasta quién dice que el mensaje ha supuesto una llamada de atención a tres de nuestros poderes: El Judicial, como no podía ser de otra manera; el Ejecutivo y Legislativo, tirándoles de las orejas e instándoles a actuar cómo tienen que hacerlo y no como patio de colegio; y finalmente, a los poderes económicos, encabezados por la banca y las cajas de ahorros, porque no pueden seguir con el candado puesto y la llave en el fondo de la mar. (Como  rezaba la canción de los sesenta…).
            Sea como fuere, lo cierto es que resulta triste comprobar cómo en este país necesitamos una espada de Damocles sobre nuestras cabeza que nos fustigue de vez en cuando y nos haga reaccionar. Si queremos salir de este túnel debemos hacerlo unidos, sin fricciones importantes, y sin disputas triviales y insípidas. Cada hijo de vecino tendrá su particular forma de pensar, pero hay aspectos en los que debemos estar unidos si queremos superar esta situación y salir de la crisis económica.
            De todas formas, y a la vista de nuestra frágil memoria, cada Nochebuena nuestra particular espada de Damocles nos volverá a recordar lo que tenemos que hacer, más allá de dimes y diretes, de diferencias, de partidos políticos y de ideologías.

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