jueves, 31 de mayo de 2012

Ni blanco ni negro...



Esta mañana el Arzobispo de Oviedo, Sanz Montes, salió al paso en relación a la polémica surgida últimamente acerca de que la Iglesia Católica asuma el pago del IBI.
El prelado se ha defendido aludiendo que si la Iglesia tiene que hacer frente a este gasto, también tienen que hacer frente al mismo partidos políticos, centrales sindicales, embajadas, Cruz Roja, y otras entidades similares. Totalmente de acuerdo. Café para todos. Están viniendo muy mal dadas, y todos tenemos que apretarnos el cinturón. Lo que ya no me parece tan correcto es que, como contrapartida al pago de este impuesto, vengan diciendo que de ser así las ayudas que presta la Iglesia se reducirán. Me parece una venganza pueril y raquítica.
Creo que el problema es otro. Durante muchos años, la Iglesia Católica ha resultado intocable a muchos níveles. Creo que ha llegado el momento de hacer las cosas bien y medir su comportamiento y actitudes como las del resto de mortales. Me reitero, si todos tenemos que apretarnos el cinturón, la Iglesia también. Y es la primera que debería dar ejemplo y hacer las cosas bien.
Al hilo de todo esto, veo en facebook una viñeta en la que se ve un pantocrátor con un viñeta que reza así: ‘Yo fundé una Iglesia, no una inmobiliaria’. Verdad absoluta. No es ésta la Iglesia que Jesucristo fundó, pero aparcaremos este asunto porque hay que otro al hilo del que nos ocupa que trasciende mucho más y merece una reflexión seria y concreta.
A consecuencia de esta noticia, he mantenido una fuerte discusión con una persona que mantenía la tesis de que la Iglesia tiene que pagar pero quizás otras entidades tendrían que estar exentas. Seamos serios y consecuentes. Todo el mundo, todo, tiene que contribuir con sus impuestos al mantenimiento del Estado. Todo el mundo. Es una obligación constitucional. Así de sencillo. Pero eso no es para llevar a cabo grandes divisiones, ni que hablemos de buenos y malos, de ricos y pobres, y de blanco o negro. Sencillamente, eso es literatura barata, propaganda de burdel de carretera. No la Iglesia lleva razón en todos y cada uno de sus argumentos ni el resto de entidades están decrépitas. Ni blanco ni negro.
El mundo gira alrededor de un equilibrio en el que los humanos somos los más inútiles. Somos los primeros en romper ese equilibrio y adecuarlo a nuestra particular necesidad personal siempre, lógicamente, aderezada con el condimento del interés personal. Un ejemplo preclaro se vivió en Asturias durante el último año. Y eso mismo, somos tan inútiles que lo extrapolamos a nuestro día a día. En la vida no existen los extremos (al menos no deberían existir) porque el elixir perfecto es éste: el término medio. Por eso, volviendo al tema que nos ocupa, la Iglesia tiene que hacer frente al Ibi, pero también el resto de entidades sean las que sean, aunque lo más cómodo es explotar al de siempre, mientras volvemos los ojos a otra parte cuando nos enteramos de que, sin ir más lejos, ciertos alcaldes (como el de Murcia) se creen que la Casa Consistorial es su particular cortijo personal. ¿Por discutir por estas gilipolleces? De verdad, no merece la pena.

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