miércoles, 6 de junio de 2012

La imagen del banquero



Estos días anda el Rey Juan Carlos por Hispanoamérica. Le acompañan un nutrido grupo de empresarios, entre ellos el Presidente de un importante banco español. Emilio Botin, para más señas.
La indumentaria que llevaba el otro día en Brasil cuando formaba parte de la comitiva que recibía al monarca español me pareció, de entrada, vergonzosa; para seguir, inadecuada, y para finalizar, estrambótica. Lógicamente, nadie exigía etiqueta, y otra muy diferente es portar indumentaria cómo si estuviera paseando por la cualquier playa durante su periodo de vacaciones estivales. El Ministro de Asuntos Exteriores, el Jefe de la Casa del Rey, el Presidente de la CEOE… todos iban con indumentaria informal. Correcto. Pero una cosa es eso y otra, muy diferente, una vestimenta impropia y excéntrica para ese tipo de actos. Lo que también me parece grave es el papel que jugó el responsable de comunicación, o de marketing, del banco. ¿Acaso nadie fue capaz de comentar a su Presidente que ese vestuario estaba fuera de todo lógica sensata? No lo sé ni pienso investigarlo. Pero no cabe ninguna duda de que fue un error gravísimo, que horadó gravemente la imagen del banquero y la del propio banco.
Lo cierto es que el Protocolo es el Protocolo, y que cualquier persona que ocupa un cargo de responsabilidad es una persona pública y, en consecuencia, es susceptible de ser objeto de los medios de comunicación. En consecuencia, debe cuidar su imagen y vigilar su vestuario porque siempre ejerce su cargo, bien esté actuando oficialmente… o se encuentre paseando al sol con su pareja. Como decía el otro día Carlos Divar, soy siempre el Presidente del CGPJ. Cierto, pero ello no excluye otras lindezas.
La imagen de Botin que recogieron todos los medios de comunicación internacionales fue decepcionante. Muy decepcionante.  No haré leña del árbol caído, pero únicamente concluiré esta denuncia con otra denuncia (perdonen el juego de palabras). A la vista de esta imagen y de otras, urge la revitalización y la necesidad de que cada vez tenga más relevancia la figura del Jefe de Protocolo (me da igual que sea en entidades públicas como en privadas), persona experta tanto académica como profesionalmente hablando que sabe asesorar en todo momento y situación dependiendo de las circunstancias personales del momento. Obvio es que en las diferentes Administraciones Públicas es una figura sobradamente conocida. Pero, ¿y en la esfera privada? Es importante, urge, que esta figura se implante en todas las grandes y medianas empresas. Como acabo de decir, es de vital importancia tener en plantilla un experto en Protocolo y en la organización de eventos. Para cualquier empresa que quiera cuidar su imagen y la de su Presidente es la inversión más económica y rentable. En el Banco Santander también. A las pruebas me remito.

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