miércoles, 8 de agosto de 2012

Un país de pícaros


            Llevamos ya casi cuarenta años de singladura democrática, y ha sido tiempo más que suficiente para que este país madurase tras otras cuatro décadas de dictadura. Pero no, España sigue siendo tan inútil y tan inexperta cómo el primer día.
            Si el atraco que sufrieron el fin de semana Juan Ramón Lucas y Ana Pastor es una violación oficial de la Ley de Libertad de Expresión, aún es menos admisible que esos ceses vengan dirigidos desde Moncloa. Espero que se enteren de una vez por todas: los periodistas son profesionales del periodismo, y no ejercen el servidismo para ningún partido político. El verdadero periodista, como ellos, es libre, independiente y plural. Y en este país estos adjetivos están vetados ya desde las más altas esferas del poder y de la Administración. Bucólico.
            Si el intento de linchamiento político a los que han sometido a estos magníficos periodistas no tiene calificativo, aún es menos decente la que ha liado el bueno de Sanchez Gordillo. Sí, claro, el diputado de IU y Alcalde de Marinaleda que hoy, en un alarde de valentía, ha asaltado un supermercado para saquearlo y, supuestamente, el botín entregarlo a los más necesitados.
            ¿A dónde hemos llegado? ¿Qué pretendemos? ¿Qué buscamos? Un alcalde saqueando un supermercado. Vamos a ver si demostramos un poco de seriedad. Por el bien de todos, espero que lo consigamos. Pero no porque él es un evidente ejemplo del despropósito político. No me sirve que procure justificar su fechoría con argumentos tan estériles cómo que su fechoría es un acto simb´çolico. ¿Qué me está contando?  Es un hecho delictivo. Así, como suena. ¿Se enteró?
            Para empezar, ¿cómo ejerce este tipo (no merece el calificativo de ‘señor’) su cargo de Alcalde y diputado si saquea, roba y agrede a un conciudadano? ¿Qué imagen está ofreciendo? Se ha criticado mucho a Camps y sus acólitos, pero enfrente el patio también atufa. Admito que son casos concretos, pero oler, huele igual de mal. Si cualquier ciudadano tiene que ser un espejo de honradez en el que reflejarse, mucho más lo debe ser la primera autoridad municipal de cada ciudad. No me sirve su argumento. Es una tesis plana y pedante. Como alcalde sabe perfectamente cuáles son las herramientas y los mecanismos necesarios para ayudar a los más desfavorecidos. Creo que ninguno de esos instrumentos pasa por el vandalismo urbano. Un poco de respeto, amigo, para ti en primer término, y para tus ciudadanos a continuación. Si no respeta a sus ciudadanos, ¿qué se puede esperar de él?
            No obstante, el culebrón no termina hoy. Al parecer, hoy el mismísimo Ministro del Interior ha ordenado su detención. Otra de indios y vaqueros. No tengo claro si nuestra clase política es tonta o por el contrario, son demasiado listos y pretenden que los demás seamos demasiado tontos. Quiero refrescarle la mente a Jorge Fernández, y recordarle que un Ministro, por mucho que sea ministro, en ningún momento puede dictar esas órdenes. La orden de detención es competencia exclusiva del Poder Judicial. No del Ejecutivo. El Poder Ejecutivo podrá realizar una exposición de motivos ante la autoridad judicial de un hecho concreto. Pero siempre será el Juez quién dicte instrucciones al respecto y ordene o no una privación de libertad. La verdad es que este tipo de comportamientos me recuerda la Historia más reciente de España. Ya saben…
            Para postre la noche de ayer. A Telecinco no se le ocurre otra brillante idea que emitir un programa de debate en el que se cuestionaba la situación actual de la Familia Real. Un programa absurdo, falso, incoherente en que se escucharon muchas estupideces. La primera lindeza traer al plató al periodista más agrio y más desabrido que puede haber. Otrora sería un experto en tema de monarquías, pero hoy es un cantamañanas de tomo y lomo. Intentaron hacer leña del árbol caído. Típico de mediocres y parlanchines procaces; demasiado frecuente en las cadenas de televisión que están al servicio de los gurús de la comunicación.
            Y como guinda del pastel lo que le sucedió a una docente de la Universidad Juan Carlos I. Se enteró de su despido cuando observó que alguien le había realizado una notable transferencia de dinero. Al menos, fueron éticos y le abonaron el finiquito. Solo los malnacidos pueden actuar así con sus docentes.
            Este paisaje tan bucólico sólo me lleva a pensar si a la vista de lo inmaduros y bisoños que estamos demostrando no sería mejor que nos mudásemos a vivir a la selva. Si no somos respetuosos con nuestro entorno y, lógicamente, con nosotros mismos, ¿qué esperamos de los demás? Respondámonos individualmente. ¿España es o no un país idílico?

No hay comentarios:

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails