viernes, 21 de septiembre de 2012

Zipi y Zape



            La escena me pareció decimonónica y azucarada. Por encima de cualquier diferencia, están las normas protocolarias e institucionales, pero parece ser que estos guayabos, gallego y catalán, no tienen ni idea de lo que esto significa.
            La imagen del Presidente del Gobierno saludando al President de la Generalitat a su llegada al Palacio de La Moncloa es vomitiva, que diría Miguel Ángel Revilla.
Por partes. No es lógico que a todos los Presidentes los recibas a pie de coche y al Honorable Artur Mas lo reciba de prisa, tarde mal y nunca, casi en el quicio de la puerta. ¿En qué te sostienes para tan absurda diferencia? ¿Es que hay Presidentes de primera y de segunda división? ¿Cómo es esto, los del P^P son de Primera y el resto de segunda? No tiene sentido ni hay argumentación válida para esta diferencia artrítica, ruin, y barriobajera. Los Presidentes de las comunidades autónomas deben ser iguales desde un punto de vista protocolario e institucional, sean éstos del PP, del PSOE, o de CiU. Por tanto, a todos se les debe aplicar el mismo tratamiento, usos y costumbres. Eso de que a unos se les reciba en la cocina con olor a aceite requemado de freír sardinas y a otros con chaqué en el salón más glamuroso del piso suena, de entrada, a humillación. Para seguir, produce gonorrea, y para acabar demuestra hasta qué punto ejercemos legalmente un sectarismo absurdo y obsoleto.
            Dicho esto también hay que decir que el semblante del President de la Generalitat era arrogante y soberbio. Era una visita protocolaria, y aunque el Protocolo debe ser sinónimo de naturalidad. President: si estás cabreado, te recomiendo que te dejes el cabreo entre las almohadas porque hoy en Moncloa diste una imagen chabacana. Sencillamente.
            La imagen rudimentaria, tosca, desordenada y tensa que ofrecieron hoy estos chicos no tiene parangón. ¿Se acuerdan cuando ayer me refería a las pandillas de alumbrados? Aquí hay un ejemplo más que clarividente. Es triste pero es la realidad. Insisto, se nos van los buenos, y nos queda la chusma que no aprendieron, ni aprenderán, que no tienen un mínimo sentido de la estética y de la ética.
            Por encima de cualquier diferencia ideológica, política o coyuntural, la imagen que debe ofrecer el Presidente del Gobierno y los Presidentes autonómicos debe ser perfecta. Pero no. Prefieren meter la pata, y jugar a las peleas de los Zipi y Zape. La gente ya empieza a hastiarse de tanta mediocridad y de tanta soberbia enlatada. El día 25 de este mes será un botón de muestra de lo que puede ser suceder si Zipi y Zape y el resto de sus secuaces no se comportan. Estamos muy hartos de que siempre se ofrezca una imagen de España devaluada y añeja gracias, por lo general, a la ineptitud de unos cuántos niñatos mal criados y zafíos. Y el vaso está ya demasiado colmado.

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