domingo, 7 de octubre de 2012

Reflexiones tras unas Jornadas

Aún dura la resaca y los recuerdos de la celebración de las I Jornadas de Protocolo y Organización de Eventos que QOE Asturias celebró el pasado fin de semana en Oviedo.
Como cualquier evento que se precie de tal, y se diseñe bajo parámetros de ordenación, eficacia, seriedad, y sentido común, las semanas anteriores fueron un frenético cruce de correos electrónicos, llamadas de teléfono, mensajes a través de redes sociales y whatsapp de sus organizadores. Un estrés provocado en el deseo innato de que no existan errores ni haya locuacidades.
Los días pasaron rápido. El programa fue tomando fuerza, y la organización, pasito a pasito, fue colocando, una tras otra,  las piezas del evento para que no quedase nada al azar de la improvisación o de la incertidumbre.  Detrás de estas jornadas había algo importante. Era necesaria la participación exterior porque sin este respaldo, todo lo dispuesto se diluiría entre las olas del mar. Pero tan importante como la presencia exterior (a pesar del esfuerzo que supone venir desde Canarias, Madrid, Yecla, Valencia o Zaragoza), aún era mucho más la cohesión de los organizadores. Considero que una buena parte del éxito de cualquier evento pasa por la unidad y coordinación de su comité organizador. Y en esta ocasión, puedo decir con orgullo y en un tono de voz elevado que la unión entre los miembros de la organización ha resultado bien patente.
Ello fortalece al equipo, le da fuerza, y sobre todo experiencia para futuras ediciones. Ser consciente de que el equipo ha resultado una piña es necesario. Cada cual desde su parcela, pero todos coordinados bajo un mismo paraguas: el éxito de las Jornadas. Lo dije hace unos días en una red social, y no me equivoqué. El éxito de las Jornadas es nuestro, en primer término; de los ponentes, que nos ofrecieron verdaderas lecciones, y de los asistentes, que respaldaron nuestro proyecto, a continuación. Todos debemos felicitarnos por ello, pero especialmente, y en primer lugar, nosotros. Este logro es nuestro. Es el sabor de la victoria. Hemos formado un equipo capaz de llevar adelante proyectos importantes. Me reitero, desde nuestra individualidad particular, cada cual ha aportado lo mejor de sí mismo, exprimiendo horas a nuestro tiempo de trabajo y de ocio, arañando segundos a los momentos de ocio y relax, aportando poco o mucho, más o menos, pero siempre remando en la misma dirección, bajo un mismo objetivo: QOE ASTURIAS!
A esta satisfacción, hay que añadir otras dos no menos importantes que las anteriores. En primer lugar, el valor de lo aprendido es una experiencia inolvidable. Por otro, los momentos de compartir experiencias y de ocio con otros compañeros fuera del programa oficial. Ello nos enriquece como individuos, y es fundamental en los tiempos que corren.
Es el momento de felicitarnos todos. Podemos sentirnos orgullosos de nuestro trabajo y de nuestra experiencia. También de reflexionar y valorar lo pasado con los ojos puestos en el futuro. La vida es un constante aprendizaje y una valoración de aquello que se puede mejorar.
La unidad demostrada tiene que ser, en adelante, nuestra seña de identidad colectiva. Hemos demostrado que somos capaces de hacer grandes cosas, pero sobre, todo, hemos logrado alcanzar una meta más importante si cabe: anudar nuestras relaciones personales. Y es lo que enriquece al grupo más allá de las actividades profesionales que, por encima de todo, el eje de nuestro colectivo. Este grupo tiene larga vida. Aprovechémosla. Merece la pena.
@JOSEAJARNE

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