viernes, 18 de enero de 2013

Atontamiento judicial



           El diario Qué! en su edición de hoy pública una noticia escalofriante. En Alicante una juez decreta el alta de una niña en coma profundo al entender que es "irreversible". Según la sentencia, se ha decretado el alta de una niña de siete años que permanecía ingresada en el hospital en estado de coma profundo, al entender que su situación es "irreversible" y que mantener a la pequeña en estas condiciones podría suponer "ensañamiento".
            Hay gente que continuamente me comenta que las críticas que vierto en este portal son exacerbadas. Vamos a ver, que diría mi amiga Luisana: si no salimos de un charco para meternos en un lodazal, y de ahí directamente en el fango.
           ¿Qué país estamos dejando para las generaciones venideras? Un territorio atiborrado de politicastros de medio pelo, rufianes y golfos que se han creído que España era su cortijo al más puro estilo de la época de Curro Jiménez. Una nación en la que predominan los egos personales antes que el bien colectivo, y permitimos estas tropelías porque hasta el mismísimo poder judicial está teledirigido desde los dos grandes partidos políticos. Un estado en el que diseñamos la sanidad, la educación, las políticas sociales y las infraestructuras a nuestra imagen y semejanza. Primero mi partido, y quiénes andan alrededor. Y procuraré que no sobre nada para no verme en la obligación de decir que no puedo dar nada a quién vota diferente a mí. Un territorio que el candidato a la Presidencia del Gobierno no puede ser elegido por todos los ciudadanos del país. Sólo por aquellos afortunados que residen en la circunscripción por la que se presenta el candidato.
            Esto no es una monarquía parlamentaria. Como me decían el otro día, el modelo democrático ha caducado, y hay que reinventar uno nuevo modelo de sociedad, de democracia, de Estado. No sé cómo, tampoco soy experto en la materia, pero ciertamente éste es un volumen con demasiadas aristas envejecidas.
            Vomitivo resulta lo que le ha ocurrido a esta niña alicantina que en una situación de coma profundo se encuentra recluida en su domicilio sin beneficiarse de los cuidados paliativos que precisan este tipo de enfermos terminales. Y yo me pregunto: ¿la juez que ha dictado esta sentencia tan salvaje no tiene piel? ¿No ha percibido que se le erizaban los cabellos al pensar en qué situación abocaba a la familia de la menor, e incluso a la propia morir? Si el ser humano tiene que venir al mundo con dignidad, también tiene que tener decencia para marchar.
            No podemos seguir por este camino. Tenemos que desprendernos de esta tropa de jueces insensibles, políticos cuatreros, y demás jauría de chorizos, vividores, rufianes, trúhanes y malnacidos. Sinceramente, creo que los españoles no nos merecemos esto. Y alguien tiene que enmendar la plana a estos forajidos desalmados. Así no podemos crecer. Es imposible crear empleo, y recuperar la ilusión en el futuro. Mientras no logremos limpiar el estercolero en que se ha convertido este país, no seremos capaces de entrever la luz al final del túnel. Mientras, los facinerosos galopan a lomos de diferentes corceles en cuyos lomos sólo se atisban dos únicas siglas. El tema de los desahucios, las preferentes y las tropelías de las empresas de servicio lo dejo para el lunes. También hay mucha tela que cortar. Y lo peor, quién es capaz de poner orden y concierto entre tanto jayán con coche oficial, secretaria, escolta… y más de veinte millones en bancos suizos. Asi no. El lunes, más. Esto promete, ¿verdad? Estad atentos.

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