martes, 29 de enero de 2013

El "super alcalde"



            Hoy es fiesta en la ciudad de Zaragoza. San Valero, rosconero. Casi nada. Su  egregio alcalde, otrora superministro de un extinguido gobierno de Felipe Gonzalez, aparece hoy en la palestra de la opinión pública zaragozana con unas declaraciones bastante desafortunadas y carentes de sentido critico.
            El ex juez justifica su nómina y la del resto de concejales en base a su trabajo habitual porque trabajan más que los ministros. Asi, tal y cómo suena. Ahora viene resultando que Belloch, con más años en la política que el caballo de Atila, viene con tonterías de tres al cuarto, y compite con los ministros por su nómina. ¿Qué se ha creído, que está en un patio del colegio de su Maestrazgo natal? ¿Por qué la clase política no es un poco más seria? Un político, el que sea, tendría que tener un sueldo  digno para vivir exclusivamente. Pero sobre todo argumentado en una tesis más que sólida. El dinero que no gasta y, por ende, ahorra. Veamos un ejemplo. Éste. Si el propio Belloch tiene un almuerzo de trabajo con un empresario, ¿quién abonará esa comida? Él no gastará en el plato del día. Desde su despacho, en la zaragozana Plaza del Pilar hasta el restaurante en el que haya concretado la cita, ¿cómo se trasladará? Andando; no da lugar por medidas de seguridad. En taxi; no será por una cuestión de imagen institucional; en tranvía o en bus urbano, impensable. Cómo no puede ser de otra forma, acudirá en su vehículo oficial. ¿Quién asume el gasto de su vehículo? Él, desde luego, de su bolsillo, no. Como estos ejemplos, podría citar cientos.
La clase política española tiene muy pocos gastos particulares. Por tanto, el sueldo tendría que ir en consonancia a ello. Pero resulta más rentable políticamente, ir mendigando un sueldo y haciendo comparaciones (como todas, odiosas), entre las nóminas de los alcaldes y de los ministros. Valiente estúpidez. Creo que a la clase política se le ha ido la olla, que dirían nuestros jóvenes. El caso de Belloch es un claro ejemplo. Estamos ante un achacoso  alcalde que lleva en la vida política desde que vio por primera vez la luz del mundo. ¿Se le habrá pasado por la cabeza alguna vez eso de retirarse de la vida política?
A él y a otros muchos como él, alguien tendría que explicarle eso de la regeneración política. Eso de la jubilación, y tomar rumbo a su casita. Eso de dar paso a generaciones más jóvenes dentro de la vida política. En fin que no entiendo de nada… Que este país es un país bananero de tres al cuarto, en el que la clase política es una casta privilegiada, y el resto de ciudadanos, otra casta de tontos que sólo sabemos hacer una cosa: ejercer nuestro derecho a voto. Y éstas son las consecuencias. Sin ir más lejos.

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