viernes, 11 de enero de 2013

Escatológicas



            Hoy es viernes. Si tuviera que extraer un calificativo de la semana que finaliza está claro cuál sería. Escatológica. Ésta fue una semana escatológica desde un punto de vista político.
            Durante la semana no nos cabía la camisa en el cuerpo pensando cómo acabarían esas rancias peloteras que aún tienen las dos pupilas asturianas del registrador pontevedrés. De esas disputas, a lomos de corceles de vanidad, poder y avaricia, dependían los presupuestos municipales. No se puede ser más roñoso. Destilan mugre sin compasión. Como ya me reiteré, los gijoneses estamos colmados de libertades condicionadas que no sirven para nada. Al final se hizo lo que se esperaba, que no era otra cosa que lo que verdaderamente había que hacer desde el primer día. Pero la pedantería y la tacañería son magnánimas en algunas mujeres. Observando algunas actitudes, uno cree que está en un patio de colegio; pero no en un colegio normal. En un colegio con un alto valor escatológico porque resulta más fácil echar a andar el ventilador excrementoso que procurar caminar en una misma dirección. ¿Se acuerdan de lo que el malogrado José Antonio Labordeta le espetó al entonces Presidente Aznar en el Congreso de los Diputados? Precisamente es lo que desde esta tribuna les digo a las dos heroínas del mejunje fétido del Partido Popular asturiano.
            Y en medio de tanta mugre y de tan indecencia, me vienen a la cabeza una serie de personas de mente floja (como el vientre), que no se acuerdan del pasado y dando rienda suelta a su miopía mental demuestran su payasada superlativa. Están ciegos y torpes. Mudos no pueden estar porque hablan cuando no deben, y cuando sería oportuno callar se dedican a relinchar de forma sanguinaria. Son inmundos, y lo demuestran con frecuencia, pero no por voluntad propia, sino por omisión malsana y por incapacidad mental, que es más grave.
            Lo dicho. Una semana escatológica. Y hablando de excrementos, ¿se acuerdan de las titis de teta y tanga que veíamos por el recinto de la gijonuda Semana Negra? Aquellas eran Hermanitas de la Caridad si las comparamos con la legión de gusarapas que hoy andan por los despachos oficiales poniendo condiciones al futuro de los gijoneses. Con las cosas del comer no se juega. Y no lo vamos a permitir tampoco. Los problemas se resuelven si es preciso entre las sábanas, que nadie se escandalizaría. En definitiva, estamos ante dos cacatúas de prostíbulo de arrabal que sólo se dedican a torpedear lo que otros intentar llevar adelante. Aquí no estamos para aguantar estupideces de cotorras, estamos para intentar salir del pozo. Aquella que tenga otros objetivos, le recomiendo que se atuse una piedra de grandes dimensiones a su cuello, ese que tiene tan arrugado y cicatero, y se lance al Cantábrico. Los gijoneses lo agradecerán. Están saciados de cotillas de barrio.
            Decía Shakespeare que la mente del hombre es de mármol, y la de la mujer de cera. No siempre. En algunos casos, la mente de la mujer es enroscada y escueta. Resumiendo, están fruncidas como lo que son. Excrementosas también.

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