jueves, 3 de enero de 2013

La indecencia

            El año 2013 nos trae un pan bajo el brazo. Un pan duro y correoso como la protagonista de esta aventura.
            Huelga reiterarme en lo que ya todos sabemos. Hoy, sin ir más lejos, un ciudadano se ha quemado a lo bonzo en Andalucia, un ciudadano de a pie, que estaba al limite de sus deudas económicas. Produce escalofrío leer el relato de la noticia. Y vértigos. Y náuseas.
            Pero aún produce más diarrea enterarse cómo en medio de tanta broza, la Presidenta de una Comunidad Autónoma ha cobrado la friolera de ciento sesenta mil euros. En mi tierra, que en el fondo es la suya, dado que es la misma Comunidad a eso se le llama indecencia. Es indecente cobrar esas cifras astronómicas a la vez que pedimos a nuestros ciudadanos nuevos esfuerzos. Es humillante para el ciudadano de a pie. Es vergonzoso para el pensionista que ha visto cómo en el crepúsculo de sus días su pensión no ha sido revalorizada. Es vomitivo para quiénes han sido desahuciados. Es desalmado practicar esas políticas barriobajeras y cicateras.  
            Ayer me acordaba de Victor Hugo. Hoy de Javier Poncela. Señalaba que el que no se atreve a ser inteligente, se hace político. A las pruebas me remito. Esta noche sobran más comentarios a pie de página. Hoy me acuerdo especialmente de las palabras del malogrado Manolo Preciado, cuando dijo: “Os lo prometo. No tardará en amanecer”. Eso espero. Una aurora en la que está caterva de desalmados no existan. Al menos en política. Todos lo agradeceremos.

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