domingo, 10 de marzo de 2013

Adiós al Presidente Eiroa



Regreso a este espacio tras varias semanas de ausencia, que no de silencio. Y lo hago abrazado a una extraña sensación de nostalgia, recuerdos, y vivencias.
Ha muerto Emilio Eiroa, el que fuera Presidente del Gobierno de Aragón durante los años 1991 y 1993.
Le conocí de cerca, y compartí con él varios momentos y situaciones, incluida aquella fatídica, inapropiada, y barriobajera moción de censura que aupó al sociata Pepe Marco al despacho oval del Edificio Pignatelli. Las heridas de aquel navajazo le perduraron en el tiempo, aunque no lo demostrase.
Siempre me pareció alguien imprescindible en la historia de Aragón. Un aragonés de adopción y asturiano de origen, que enarboló la complicada bandera del consenso, del diálogo, y de la honestidad. Valores que hoy en día desconoce la facinerosa clase política que nos desgobierna.
Emilio Eiroa fue claro y transparente. Honesto, trabajador, incansable, serio y, sobre todo, un político que entendía lo que significaba la política con mayúsculas, siempre alejada de personalismos ególatras y burdos. Su objetivo: el bien común; su fin: Aragón.
En aquella época muchos fuimos sus votantes convencidos porque Eiroa (como popularmente se le llamaba) convencía con hechos, y después venían las palabras. Era una persona de una extraordinaria calidad humana que la anteponía a su condición política.
Recuerdo algunos actos  a los que asistió organizado desde su Consejería de Sanidad, Bienestar Social y Trabajo, de la que yo era miembro del Gabinete de su Consejero, en el que demostró su forma de ser por encima de su representación institucional. Por ejemplo…
Fue alguien insustituible en la historia más reciente de Aragón, por esta tierra, recia y noble,   trabajó incondicionalmente, a pesar de que este esfuerzo le supusiera golpes y vapuleos de dentro y fuera de su Gobierno. Acabo de ver un video de la capilla ardiente, y otro ex Presidente, el oscense Santiago Marraco decía que Aragón había maltratado a Emilio Eiroa. Totalmente de acuerdo.
La actual autonomía aragonesa le debe muchísimo a Emilio Eiroa. Demasiado. En una época tan convulsa como en la que le tocó gobernar, cimentó los pilares básicos sobre los que se iría construyendo el Aragón de hoy. Importante recordatorio.
Hoy, ahora, tengo una extraña sensación de nostalgia, recuerdos, y vivencias. Una época decisiva para el Aragón, que no se entendería sin la figura insustituible de Emilio Eiroa. Hasta siempre, Presidente.

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