lunes, 16 de junio de 2014

Holgazanes, jabalíes, y otras especies



Resulta esperpéntico, vomitivo y hasta rufian escuchar lo que últimamente he escuchado desde el Congreso de los Diputados y desde el hemiciclo de la Junta General del Principado de Asturias.
Se supone que ambos escenarios son la voz del pueblo, los representantes de los españoles y de los asturianos, pero de verdad, dan ganas llorar, no sin antes pasando por el juzgado de guardia.
El otro día en el Congreso de los Diputados se aprobaba la Ley de Abdicación. Pero fue asqueroso, mugriento, roñoso, y miserable escuchar al portavoz de cierto partiducho de la izquierda más radical y barriobajera haciendo una clara apología pro etarra a favor de lo que ellos mal llaman Euskalerria, y los españoles, el País Vasco. Desde un parlamento resulta intolerable que esa tropa de ratas se manifiesten de esa forma en un momento como el actual. Ningún parlamento debe permitir que se realice apología encubierta o no del terrorismo y de sus bestias.
Pero ahí no queda todo. El viernes pasado, en la Junta General del Principado de Asturias hubo un buen rifi rafe entre el Presidente del Gobierno de Asturias y el líder de la oposición: Francisco Álvarez-Cascos (Paco, para los amigos). No entro en dimes y diretes políticos. Allá cada cual el día de las elecciones.  Pero produce acidez de estómago escuchar cómo se llamaban mutuamente jabalíes y holgazanes.
¿Qué clase política tenemos? ¿Quizás la que nos merezcamos? ¿En manos de quién están los destinos de los españoles?
Esta claro. Falta clase política como profesión de servicio a la ciudadanía. Y esta ausencia que no se da desde los albores de la Transición, desde la época de Suarez, Carrillo, Felipe Gonzalez o Jordi Pujol, es lo que origina la mugre que nos rodea. Ahora lo que nos circunda es una tropa de vividores que, sin cultura y sin otro medio de subsistencia, pretenden vivir a costa de los españoles. No hay políticos de talla. Como en otros muchos aspectos de la vida, marcharon los buenos, y nos queda la morralla.
Y me da igual que tal caterva porte la ikurriña, senyera, la bandera de Asturias, una gaviota putrefacta, o una rosa ya más que moribunda. Pero también es verdad que el nuevo mesías tampoco tiene futuro a la vista de su juramento como eurodiputado. Al final me veré en la obligación de defender a Alfonso Ussía.

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