sábado, 4 de marzo de 2017

Mangarrianes gestionando...

De vez en cuando conviene revisar nuestro rico y variado refranero español. Nos vendría muy bien una relectura continúa. Y si además, lo ponemos en práctica, mejor nos iria en todos los aspectos de la vida. Dentro de sus ricos y variados contenidos, nos tropezamos con un muy sabio refrán que reza así: «Zapatero, a tus zapatos». Dicho de otro modo, en lenguaje para que lo entiendan los tontos, cada hijo de vecino sólo y exclusivamente debe actuar, trabajar, intervenir, o mangonear en aquellas áreas o en aquellos territorios que realmente domina, está formado y tiene experiencia y habilidades suficientes y probadas en la materia. En caso contrario, nos tropezamos con una caterva de mangarrianes gestionando, que diría Antonio Alcantara, que nos puede conducir al caos y a una tormenta de problemas cuyas consecuencias resultan imprevisibles.
Esto es muy frecuente en el Tercer Sector, y, especialmente, en asociaciones de pacientes que pretenden gestionar la comunicación desde la voluntad. Gravísimo error. La gestión de la comunicación de una empresa, de un partido político, de una entidad sin ánimo de lucro, de una fundación... de cualquier entidad hay que gestionarla siempre desde el rigor, la profesionalidad, la verdad, la experiencia, la sensatez y el respeto a la información, los medios de comunicación y la propia marca. Todo lo que se salga de estos criterios está cayendo en un grave error de imagen, marca y comunicación cuyas consecuencias, como decía anteriormente pueden lastarse durante muchísimo tiempo.
Para eso, y para evitar estos problemas, está la figura del director de comunicación de la empresa o la entidad. Y es él (o ella) quien debe tener plena libertad y automia para gestionar la comunicación y, obviamente, la gestión de crisis. El director de comunicación debe tener plena libertad para gestionar porque si no le da libertad para gestionar y no se le dota de información abundante y transparente para gestionar la comunicación por un lado, estamos despreciando y manipulando su trabajo; por otrosí  lado,  estamos convirtiendo su trabajo en un títere a nuestro servicio. Lamentablemente, se están dando casos así, en donde a los responsables de comunicación se les desoye como norma general, y personal ajeno al departamento de comunicación de la entidad, en un gesto superlativo de ego engordado, se autoproclaman portavoces y gestores de una gestión de crisis que no saben gestionar, cometiendo desde la buena voluntadlos errores más graves de comunicación que jamás hayamos podido ver. 
Y ya no digamos nada cuando al director de comunicación se le oculta información (de forma voluntaria o involuntaria... da igual), y se entera de noticias importantes y trascendentes por personas ajenas a la propia entidad y su entorno más próximo. Voy a ser respetuoso, y me ahorraré el calicafitivo que merece esta fechoría.
Cuando una entidad, sea del tipo que sea, tiene un responsable de comunicación es para que esa persona tenga información de primera mano de todo lo que se gestiona en la entidad a diario. Ocultarle información, darle hechos consumados, obligarle a seguir unas directrices concretas en materia de comunicación aunque sean equivocadas, y otras lindezas similares son gestos inútiles, trascendentes, y que denotan muy poco respeto hacia tu responsable de comunicación. Luego se permiten la licencia de quejarse ante determinadas situaciones, pero aquí todo el mundo quiere saber de todo. La gestión de comunicación y la gestión de crisis en cualquier entidad no es tarea fácil, y debe ser realizada siempre por el profesional en la materia con plena libertad y confianza en la materia sin ningún tipo de injerencia. Podremos opinar pero no imponer. La última palabra debe ser siempre la del director de comunicación. Mientras no tengamos esto claro, vamos mal. 
Como diría el Prof. Emilio Lledo, «es muy grave que haya ignorantes con poder».

No hay comentarios:

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails