sábado, 1 de abril de 2017

First Date

Llama la atención esta nueva clase de programación de televisión, a la que últimamente nos está sometiendo todas las cadenas, públicas privadas y hasta por internet: una parrilla, por otro que, como decía en una ocasión un conocidísimo presentador, periodista, y escritor, emite aquello que la audiencia que ver.

Cuatro, en su horario de máxima audiencia emite First Date, un programa de tele realidad de lunes a sábado, en el que hombres y mujeres acuden al mismo de la mano de Carlos Sobera, en busca del amor, traducido en pasión, compañía, o cualquier otra definición.

Viendo el programa queda claro que una de las grandes carencias de los españoles es la soledad, pero especialmente de los españoles de mediana edad y de gente joven. Muy reducido es el perfil de gente madura, a partir de 50 ó 55 años, y, sin embargo, muy amplio, el resto. ¿Qué quiere decir? La sociedad española ha evolucionado vertiginosamente, como otras muchas sociedad occidentales, pero hay una manifiesta falta de valores humanistas. Recuerdo en este punto las palabras del Prof. Emilio Lledo cuando dice que si vivimos sólo de mensajes cortos se nos acaba el pensamiento…


Otro valor intrínseco que tiene First Date es la gran lección de psiquiatría y de psicología que muestra cada noche. En cada persona, en la relación con el otro, en gestos, en actitudes, en diálogos, puedes llegar a tener suave perfil de cómo es y de los objetivos que busca en el programa, pero sobre todo, la forma de relacionarse con el otro, es toda una lección de psiquiatría y de psicología que no tiene parangón. Hasta qué punto cada individuo encierra unos oscuros intereses que le llevan a exhibirse, publicarse en la pantalla, y a desnudar sus sentimientos, su alma, su vida, y hasta sus entrañas. Y todo sencillamente por mitigar la soledad, embadurnada del betún que nos dé la gana. Así de fácil. 

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